Mis citas
"Los vocablos no sólo contienen definiciones, también tienen sabor, textura, volumen, que las hay imposibles de tragar, como el aceite de ricino y las que entran sin sentir, como un licor dulce.
Las que curan y las que hacen daño, las que duermen y las que despiertan. Las que proporcionan inquietud y paz. Hay palabras, incluso, que matan".
jueves, 10 de diciembre de 2009
Halloween en casa del panadero
Los tres salieron a la calle disfrazados sobre las 8. Iban corriendo de casa a casa sin pensar quién o qué podría haber dentro. Cuando tenían los tres sacos y ya no había casas para desvalijar fueron camino a casa.
De repente oyeron una música extraña los dos chicos se dirigieron hacia ella, Pablita no quería ir por que tenia miedo y siguió el camino que le llevaba a su casa.
Los dos hermanos siguieron la música y encontraron la vieja casa del panadero. Entraron y se encontraron todos los cristales rotos y el suelo y las paredes manchadas de sangre. Entonces cuando vieron todo aquello se fueron a dar la vuelta para irse a casa cuando de repente un hombre les cogió de las blusas y se los llevo a una especie de despensa donde había más niños en peores condiciones que ellos dos.
La hermana que ya estaba en casa sospechaba algo porque normalmente ya habrían llegado. Entonces cogió el abrigo y se fue a buscar a sus hermanos. Cuando estaba buscándoles escuchó una muica y con un miedo increíble en el cuerpo siguió la música y se encontró con la casa del panadero, entonces vio al loco del pueblo y se escondió en los arbustos.
La niña se preguntó qué haría el loco allí, cuando normalmente solía ir de cacería al bosque. Cuando el loco se fue camino al bosque la niña entró inmediatamente, buscó y buscó y al final les encontró y los tres se fueron de la despensa prometiendo a los demás chicos que volverían a por ellos.
De repente cuando estaban en medio de la casa con la puerta de par en par ya confiados de que iban a salir entró el loco, no había dónde esconderse ya que era una casa abandonada donde no había muebles.
El loco empezó a atacar y los niños al ver que no tenian otra cosa que poder hacer atacaron también.
La niña como era muy lista les dejó a sus hermanos luchando, ella se fue en busca de alguna herramienta que le pudiese ayudar. Encontró una palanqueta o algo parecido y le pareció la mas adecuada. Entró en la casa y por detrás sin que se diera cuenta le dio en toda la cabeza.
Fueron a casa para llamar a la policia y contarles todo lo sucedido. Todos los niños se fueron a casa después de que la policia les interrogara y pasar por la ambulancia los que lo necesitaban.
El loco se fue a la carcel y los tres niños salieron en el periodico como grandes héroes.
martes, 1 de diciembre de 2009
Hércules y sus padres
Duró unos minutos inconsiente , su familia estaba preocupada , por que sabían que ella estaba embarazada. Pero ella no lo sabía , su madre la fue a ver a su cuarto y le dijo que estaba esperando un hijo.
La Diosa no supo qué decir , porque sabía que el padre era el Dios de la oscuridad . Pasaron los meses y ya tenia su hijo, se llamaba Hércules.
Cuando tenia 10 años, Hércules quiso buscar a su padre, pero su madre no le dejó. El Dios de los sueños le ayudó a encontrar a su padre. Hércules, dormido, soñó con su papá , estaba en el castillo oscuro.
A la mañana siguiente escapó y fue al castillo. La luz desapareció , sin razones la diosa buscó a Hércules , pero no lo encontró , se dio cuenta de que se había escapado.
Hércules llegó al castillo, llamó a su padre y el Dios de la oscuridad se enfadó. Hércules le explicó lo que sucedió. Los dos fueron en busca de la Diosa y vivieron para siempre juntos y felices.
Desde entonces exisitió en el mundo entero el día y la noche.
¿Y la Navidad?
Si iba a la escuela, su mamá salía corriendo tras él para alcanzarle la mochila, si iba a jugar a la pelota, se acordaba al momento de patear que la había dejado en su casa.Dindón era famoso en su cuidad por perder las cosas, pero como todos lo sabían, cada cosa que aparecía y no tenía dueño, ya sabían a quién preguntarle.
Dindón amaba la Navidad. La esperaba con ansias y -siempre y cuando no los perdiera- le gustaba mucho leer cuentos y ver películas de Navidad. Sus padres no creían demasiado y por ende no le hablaban de lo que era realmente, por lo que el duendecito creció creyendo que la realidad era lo que le mostraban los libros y las películas. Mientras fue muy chiquito no hubo problemas, pero cuando creció las cosas se complicaron. Desde muy pequeño Dindón creció -como tantos niños escuchando historias de blancas Navidades- donde todos los paisajes se cubrían de nieve, los niños hacían muñecos con bufandas y los arbolitos más que verdes, eran blancos.
En las películas que veía ocurría también lo mismo, Papá Noel, muy abrigado, sobrevolaba con su trineo blancas montañas y sus renos tenían siempre la punta de nariz llena de nieve. En cada cuento, en cada relato y cada película Dindón se acostumbró a ver una Navidad blanca, paisajes con nieve, gente abrigada, árboles plagados de copos y renos con la punta de las narices muy frías.
Con el tiempo Dindón creció y ahí empezó la gran confusión. La primera Navidad que Dindón tuvo más conciencia de las cosas, se enfrentó a lo que él creyó era un grave problema.
Esperaba la Navidad con muchas ganas como siempre y también como era costumbre leía y releía los mismos cuentos y veía las mismas películas; las que le habían quedado, pues otras las había perdido.
Un día salió a la calle y se dio cuenta que, a pesar de faltar poco para el 25 de diciembre, el calor era realmente agobiante, el sol se había quedado como paradito firme arriba de él y todo brillaba bajo su luz. Nada encontró de blanco en el paisaje que veía, los verdes eran muy verdes, no había renos, sino perros callejeros cuyas narices no estaban para nada congeladas y por más que buscó y buscó no encontró ni un solo muñeco de nieve.
Comenzó a correr desesperado, creyendo que –una vez más- había perdido algo. Los otros duendes que lo vieron pasar corriendo y con carita de preocupado, le preguntaron qué le pasaba:
– ¿Dónde está? ¿Dónde está? Gritaba Dindón desesperado.
– ¿Dónde está ,qué amiguito? Le preguntaba los vecinos, creyendo que –como era costumbre- había perdido algo.
– ¿Dónde está? ¡No la veo, no la veo!
– ¿Qué perdiste esta vez Dindón? Se escuchó al unísono
– Perdí la Navidad. Se perdió, no está, la debo haber perdido yo. Sollozaba muy triste el duendecito.
Nadie entendía nada. Todos los duendes se miraban entre sí y finalmente miraban al pobre Dindón que no hacía más que llorar sin consuelo.
– ¿Cómo se va a perder la Navidad amiguito? ¿Qué estás diciendo? Preguntaban unos.
– Con este duendecito nunca se sabe. Decían otros. Vive perdiendo todo, a ver si termina siendo cierto y nos quedamos todos sin Navidad.
Cuando pudo calmarse un poco Dindón les explicó:
– La Navidad es blanca, tiene nieve, renos con la punta de la nariz como helados de agua, muñecos hechos en las plazas con narices de zanahoria, hace frío y los árboles no son verdes, pues están llenos de copos blancos que los cubren. ¡Todo eso se perdió! Volvió a sollozar nuestro amiguito.
Los demás duendes lo miraban creyendo que el pequeño no sabía lo que decía, pero en realidad sí sabía. Nadie le había enseñado lo que era la Navidad realmente y fue creciendo creyendo la realidad salía de un cuento o de una película.
– ¡Ya decía yo que este pequeño era un peligro! Miren lo que fue a perder ahora. Intervino un duende gruñón que nada entendía de ilusiones, creencias y Navidades.
– ¡Pero qué dice! Le contestó otro, ¿no ve que está confundido?
– ¡Es culpable! Decían unos que tampoco creían mucho en nada.
– ¡Culpable de qué! Retrucaban otros que no sólo creían, sino que sabían verdaderamente lo que era la Navidad y de qué se trataba.
– Creo que acá hay una gran confusión, dijo un duende viejito y muy sabio. Dindón no hay de qué preocuparse. Agregó.
– ¡Cómo que no! Lo que veo en nada se parece a cómo yo veo que es la Navidad. ¡Se perdió, se perdió y seguro yo tengo que ver con esto!
– Tranquilo amiguito. Aquí no se perdió nada. Lo que ocurre es que creciste sin que nadie te explicara se qué trataba y cómo era. Navidad, es siempre Navidad, haya nieve o sol, calor o frío. No pasa por el paisaje y lo que nos cuentan relatos o películas de otros países.
– No entiendo, no entiendo. Decía Dindón agarrándose su gorrito de duende temiendo perderlo.
– En Navidad celebramos el nacimiento del niño Jesús, para esta época en algunos lugares hace mucho frío, en otros, como nuestra cuidad, mucho calor. Lo importante es festejar junto a los seres que amamos que Jesús ha nacido y que con él, nacen nuevas esperanzas y una vida nueva para todos.
– ¿Y la nieve, y los renos con sus narices congeladas? Preguntó Dindón.
– Esa es la forma con la que representan en otros lugares, pero la Navidad es una, está en el corazón de cada uno, en el amor hacia los otros, en compartir con los seres queridos ese momento tan importante. Se trata de estar en familia, con calor o frío, con lluvia o sol.
Dindón miraba al duende viejo tratando de entender lo que nunca nadie le había explicado correctamente.
– Te repito amiguito, la Navidad no depende de lo que veas a tu alrededor, cada 25 de diciembre se produce el mismo milagro, el niño Jesús vuelve a hacer y lo hace en el corazón de cada uno de nosotros, los que creemos.
– ¡Ahora sí entiendo! Entonces no se perdió, yo no hice nada, no importa que nuestro paisaje no sea el que siempre vistió la Navidad para mis ojitos.
– Eso es, no busques afuera lo que está dentro tuyo, creo que sería bueno que hables con tu familia sobre esto ¿no te parece?
– ¡Gracias, muchas gracias amigo! Grito el duendecito y salió corriendo muy contento a su casa.
Por primera vez y gracias a la confusión de Dindón, su padres se pusieron a pensar que jamás le habían enseñado a su hijo de qué se trataba realmente la Navidad. Fue hermoso descubrirlo juntos, en familia.
Así fue que Dindón ,y sus papás también, aprendieron realmente que el milagro de la Navidad no vive en un copo de nieve, ni en un paisaje blanco. Es un milagro que año a año se renueva en el corazón de cada duende o persona que cree.
De todos modos y por las dudas, cada diciembre Dindón les recordaba a su familia y todos los que lo quisieran escuchar de qué se trataba la Navidad, no fuera cosa que el verdadero espíritu navideño volviera a perderse.
Una Navidad diferente
El 22 de Diciembre acabaron las clases para ellas, les quedaban por delante 17 días para disfrutar al máximo de esas esperadas vacaciones.
Ese mismo día quedaron para ir al cine, a la entrada del cine les esperaba la primera prueba de esa Navidad, una mujer no muy mayor, despeinada y con una mirada triste, estaba pidiendo limosna, con un cartel que decía: “No tengo dinero, no tengo casa, por favor aceptaré cualquier tipo de ayuda”.
Ellas en ese momento comentaron lo desagradable de la situación, pero no imaginaron que esa señora era el principio de su historia. Después de salir del cine, fueron a comer algo y después a casa.
Al día siguiente, quedaron en la parada del autobús para ir al cetro comercial. Una vez allí, estuvieron probándose ropa, puesto que sus padres les habían dado dinero para comprarse algo, aprovecharon también para comprar algún regalo para su familia, ya que al día siguiente era la noche del Olentzero y aunque ellas no creían en esas cosas, compraron un detalle para sus padres y hermanos.
A la salida del centro comercial, en la puerta sentado en el suelo, vieron a un hombre de unos cuarenta y tantos años, con barba de varios días y la ropa que parecía dos tallas más grandes de la suya, era de noche, hacía mucho frío y en un principio sintieron miedo y cuando se fueron acercando, vieron que había un cartel a su lado que decía: “No tengo dinero, no tengo casa, por favor aceptaré cualquier tipo de ayuda”, era su segunda prueba de la Navidad. Las cuatro amigas de miraron, pero no hicieron ningún comentario, se dirigieron a coger el autobús y quedaron en que al día siguiente irían a ver el desfile del Olentzero.
Por fin había llegado la Nochebuena, y como en la mayoría de las casas, habían preparado el árbol de Navidad y lo habían adornado con muchas cintas y muchas bolas. Esa noche vendría toda la familia a cenar, y aunque a ellas les agobiaba la visita de abuelos, tíos, primos… tendrían que aguantar, porque ya sabían que luego van los regalos, la paga… Y merecía la pena! Ya que este año, Goizeder había pedido un móvil nuevo, un ipod, y varias prendas de ropa y calzado, estaba deseando que llegaría la noche para que le dieran lo que había pedido.
A las cinco en punto, estaban ya todas en la calle, comentaban lo que habían pedido cada una y aunque no creían en el Olentzero, ni tampoco en los reyes, sabían que en su casa siempre había regalos para ellas. Se fueron a ver el Olentzero y les hacía gracia que los niños pequeños, le gritaban para pedirles regalos y entregaban sus cartas pensando que esa noche mágica el Olentzero pasaría sin que ellos le vieran y dejaría lo que ellos habían pedido debajo del árbol. Son cosas de niños y ellas aunque todavía tenían 12 años, pensaban que eso ya no era para ellas, que ellas eran ya suficientemente mayores para creer esas tonterías, para ellas la Navidad sólo era estar de vacaciones, gastar y recibir regalos, esa era su idea.
Cuando se dirigían nuevamente a terminar las últimas compras, en medio del alboroto de la gente que se iba a su casa a preparar la cena, se chocaron de frente con una niña de unos seis años que entre sollozos les dijo que se había perdido, se apartaron del lugar del alboroto y ya más calmada la niña les dijo que había acudido con su mamá a entregar la carta al Olentzero y como se perdió no había podido entregar su carta, tenía ojos tristes y encima se había perdido.
Las cuatro amigas le dijeron a ver si tenía el número de móvil de su madre o alguien de su familia y la niña contestó que sus padres no tenían móvil, a ellas les pareció raro que ninguno de sus padres tuvieran móvil en estos tiempos que hasta ellas tenían pero no le dieron importancia. Le preguntaron a ver donde vivía, y después de varios datos que les facilitó la niña decidieron llevarla a su casa. Por el camino la niña les dijo que sus padres no trabajaban, a ellas no les extrañó ya que sabían por varios de sus familiares, que el trabajo estaba muy mal y había poco.
Por fin llegaron al lugar donde les había guiado la niña, pensaron que se había equivocado porque entraron a un tipo de albergue donde había mucha gente. Entraron hasta dentro y al fondo estaba su madre que se abrazó en seguida a la niña, por la otra esquina apareció su padre y los tres se abrazaron un buen rato. Cual fue la sorpresa de las amigas cuando descubrieron que la madre era la mujer que habían visto en el cine pidiendo y el padre era el hombre de la ropa grande del centro comercial.
La pareja se acercó a darles las gracias a las chicas y después de invitarles a un chocolate caliente, les contaron la realidad de su historia, eran una familia normal, vivían en una casa muy bonita, pero el destino quiso que el padre se quedara sin trabajo, la madre tenía una enfermedad en los huesos y no podía trabajar, después de mucho luchar al final les quitaron la casa y se quedaran sin nada. En el albergue les proporcionaron alojamiento y comida, por eso estaban pidiendo en la calle, porque en poco tiempo de tenerlo todo, pasaron a no tener nada.
Las chicas se quedaron de piedra, se marcharon de allí muy tristes, pensando en esa pobre familia que podía ser cualquiera de ellas, al rato volvieron y le dieron los regalos a la niña, diciéndole que se habían encontrado con el Olentzero y se los había dado para ella.
Por fin comprendieron el verdadero espíritu de la Navidad, poder estar con tu familia y disfrutar de ella porque nunca sabes lo que te deparará el futuro.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Intercambio con un británico
Encontramos la casa ideal, con una pareja muy buena y el hijo que venía para hacer el intercambio era super majo según me dijeron mis padres en una de sus muchas, muchas cartas.
Mi equipaje, ocupaba muchísimo pues iba a estar aproximadamente 2 ó 3 años. Llevándome la ropa de las cuatro estaciones, la de fiesta, las cosas del baño y muchas otras cosas. En las maletas no cabía ni un alfiler. Me acuerdo que el intercambio se realizó a principios de verano del año 2015. El viaje no se me hizo muy largo, pero sí un poco triste por no ver a mi familia durante tanto tiempo.
Cuando llegué, como en las películas, estaba esperando una pareja con un cartel en el que aparecían mi nombre y mis apellidos. Me dirigí hacia ellos, se alegraron de verme, y con estas palabras me recibieron:
- Welcome to the UK!- yo me quede un poco apurada, ellos me sonrieron y nos dirigimos a la salida: EXIT.
Me sorprendió la cantidad de tráfico que había. Tardamos una media hora en llegar a su super casa, como aquí diríamos: un chalet. Tenía: piscina, un enorme jardín, pequeños arbustos, una mesa con sus sillas y alguna cosa más...
El interior del chalet era majestuoso. La cocina se unía al salón-comedor en la planta baja. A la segunda planta se subía por una escalera de caracol, que estaba en una esquina del salón-comedor. En esa planta se encontraban las habitaciones del chico, la de su hermana gemela, la habitación de sus padres y mi habitación. Estaba preparada a mi gusto, pues me habían preguntado antes de ir. En medio de la habitación se encontraba una acogedora cama, en la esquina estaba el armario, pequeño de apariencia y muy espacioso por dentro. Al lado de la cama se encontraba la mesita de noche, en la que estaba la lámpara. Enfrente de la cama se encontraba la ventana.
En esa misma planta se encontraba un baño completo en el que había de todo.
Cuando me presentaron a su hija, supe que nos haríamos grandes amigas, se llamaba: Sofí.
Tenía el pelo rubio, los ojos azules, era delgada y alta, su ropa siempre iba a la moda y era agradable y divertida. Su madre le había dado a sus hijos el color rubio de su cabello. Era alta, esbelta, delgada, muy guapa, alegre y divertida. Su padre les dejó en herencia sus bonitos ojos azules, era alto, esbelto, delgado y con un toque de seriedad en la mirada, pero era muy majo.
Los primeros días fueron, por decirlo de alguna manera fueron de descubrimiento, me mostraron las avenidas, las calles, los trenes, los autobuses, los hoteles, los cines y muchísimas otras cosas más.
El primer mes se me pasó volando y sin darme cuenta tenía unas 20 cartas de mi familia. En muchas de ellas me preguntaban cómo estaba, que si aprendía mucho, y también me decían que el hermano de Sofí, Tom, era muy educado, solo que la mayoría de las veces no se comprendían...
Sofí me daba clases de inglés y aprendí muchísimas cosas.
Me acuerdo de que todos los domingos por la mañana el desayuno era completísimo. Beth la madre de Sofí, cocinaba de todo: tortitas, huevos, bacon, café, colacao, tortilla, revuelto... en fin, todo lo que se le ocurría, y nosotras la ayudábamos pues nos encantaba.
Me acuerdo en mi primer verano el calor que hacía y lo fría que estaba el agua de la piscina de su jardín. Los 3 me habían dicho:
-¡¡¡No te metas tan deprisa!!! - pero yo me tiré de cabeza, y nada más tocar el agua comprendí su advertencia, estaba helada.
Ese verano fué el mejor de mi vida junto con los otros 2. Porque al final me quedé 3 años, de lo agusto que estaba, por poco no me voy. La despedida fué un poco dura, me dió mucha pena tener que despedirme de Sofí, de su padre y de Beth.
Cuando llegué a casa recuerdo que estaba cansada por el largo viaje, pero se me saltaron las lágrimas al ver a mi familia, mi hermana y mis padres. Tengo que reconocer que les echaba mucho de menos.
A partir de entonces todos los días Sofí y yo nos comunicamos por el messenger en inglés y en castellano pues yo también le había enseñado, pero yo castellano.
Ahora todos los veranos nos vemos, o porque vienen ellos aquí, a Navarra, o porque vamos nosotros allí. Es muy divertido, aunque luego nos quedamos tristes.
Y esta es la historia del intercambio con un británico.
Sueños Reales
Pues es porque yo sueño lo que le pasa a la gente. Todo lo bueno y todo lo malo, pero nadie entiende ese peso que llevo en mi. Si alguien va a morir y yo lo conozco sueño cómo va a pasar, pero no puedo cambiar el futuro de ninguna persona. Esto, por supuesto, nadie sabe de esta maldición.
Llevo unas cuantas semanas preocupada porque me estoy volviendo loca al soñar que voy a morir a manos de una niña a la que le pasaba lo mismo que a mi. Lo de los sueños reales no aguanto más esta presión.
Ayer pasé por la cascada que hay enfrente de mi casa y me encontré una careta de un perro y detrás una niña. Me asusté, empezé a correr y empezó a perseguirme. Yo me caí y antes de que ella me alcazara:
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzaaaaaaaaaaaaaaaaaaaasssssssssssssssssssssssssssssssssssss, me deperté y me encontré con mis hermanos vestidos de fantasmas intentando asustame. Al verlos después de ese sueño grité, pero después me tranquilizé porque todo por ahora había sido un sueño.
Volvi a dormirme y esta vez no volví a soñar lo mismo sino que me dijo alguien:
- No te acerques a la vieja estación de tren. Si te acercas, ella habrá ganado la guerra.
Yo empezé a decir qué guerra, qué guerra, qué guerra... Mi madre vino a despertarme y me preguntó:
- ¿qué guerra, cariño? yo le contesté -ninguna, mami, ninguna.
Me vestí y me despedí de toda mi familia porque estaba decidida de ir a la vieja estación de tren y no sabía si iba a volver porque igual mis sueños se cumplían.
Bueno fui y de repente apareció alguien que me dijo:
- ¡Huye!
No escapé y por no escapar la niña se me acercó y justo pasó el tren y yo caí a la vía. No me atropelló el tren, aunque lo hubiera preferido: la niña me arrancó los brazos, las piernas y los ojos para que siempre viva en mis malditos sueños.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Los skaters
Los chavales estaban bastante nerviosos por el torneo, por eso se pusieron a entrenarse al cien por ciento. Mientras entrenaban Raúl le preguntó a Imanol:
-¿Imanol,quién crees que ganará el torneo? Imanol repondió:
-Pues la verdad no lo se seguramente el que más se esfuerce y el que mejores trucos haga, aunque yo creo que el que más papeletas tiene de ganar es Txoni, porque es el que más años lleva patinado.
-Si claro le respondió Raúl, eso habrá que verlo.
Una semana antes del torneo todos habían mejorado muchísimo sus habilidades, Raúl ya se sacaba el varial, Andoni el quickfleep, pose el olie...
Todos estaban pletóricos para la competición. Estaban deseando que llegase el día esperado, aunque también había que tener en cuenta que participaban más chavales que ellos y si tenían buenas habilidades podrían ponérselo muy dificil, pero bueno los chavales tenían fé en sí mismos y estaban convencidos de que iban a ganar.
El día de antes se reunieron todos en el skate park, y se juraron todos que quien ganaría daría parte del premio a el grupo, todos estuvieron de acuerdo menos Andoni que era demasiado egoísta. A la media hora todos se fueron a sus casas a descansar para el día siguiente y estar pletóricos en el torneo.
Al día siguiente todos estaban en el skate park de Ansoáin, donde se iba a realizar el torneo. Cuando ya todos se encontraron allí digeron los premios:
- Para el tercer puesto un casco y unos rodamientos ab5
- para el segundo puesto una tabla blind con rodamientos ab5
- para el primer puesto una tabla almost con rodamientos ab7 y dos fingers con rampas incluidas.
Todos estaban emocionados para ver quién se llevaba el primer puesto, la tensión era cada vez más grande y los skaters estaban muy nerviosos, entonces cuando todo el skate park estaba en silencio el jurado dió paso al primer concursante, en este caso Raúl.
Lo hizo muy bien se hizo varios trucos muy buenos. Luego entró Andoni que también lo hizo de maravilla, pero Raúl teníá dos puntos más que él, asi que fueron saliendo uno detrás de otro hasta que el jurado dió su opinión:
- En tercer lugar Txoni, el segundo lugar Pose y en primer lugar hay un empate entre Raúl e Imanol, así que tendrá que haber un reparto de premios.
Cuando los skaters abandonaron el skate park hablaron con Andoni y le dijeron... tú no pensabas compartir los premios con nosotros, eso esta mal, pero como no somos como tú lo compartiremos.
Andoni agradeció a sus amigos su solidaridad y les prometió que lo compartiría todo.
Así es como acaba la historia de unos skaters que siempre están dispuestos a compartir y a ser buenos amigos.
jueves, 26 de noviembre de 2009
La princesa y su gran destino
Había una vez una princesa que se llamaba Vanesa , creía que su destino era ser princesa y reinar sola pues de todos los príncipes de los que se enamoraba la dejaban plantada , pues ellos decían no eres tan guapa , no tienes amigas , no seas tan sosa no seas tímida .
Ella ya creía que no tendría un marido , ni un gran destino. Así que se dio cuenta de que si cambiaba seria desgraciada.
Entonces ella al día siguiente llamó a sus estilistas y ellas le hicieron un cambio de look.
Le quitaron las gafas y le pusieron lentillas, le soltaron el pelo y le maquillaron la cara . Ahora era otra persona.
Llamaron a la prensa y que sorpresa era la princesa y que belleza , pues ahora era otra persona.
Todos la miraban y ella se sonrojaba.
Desde entonces su vida cambiaría …
Mientras todos la miraban ella se asustaba , que estarían diciendo , seria el ameréis de todas las princesas, no lo sabía.
Después de un silencio todos aplaudieron pues que princesa era una belleza , cuando la mirabas te quedabas asombrado.
Desde ese día los príncipes la perseguían desde entonces su destino cambio.
martes, 24 de noviembre de 2009
Recuerdos de una mañana de Navidad.

Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de una niño de 8 años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez... y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos? Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de la Navidad sabía, veía y evaluaba todas nuestras acciones y que no podíamos compararlo con cualquier cosa que pudiéramos entender nosotros, los ignorantes seres humanos. De todos modos, no estaba muy seguro de creer en el Ángel de la Navidad.
Todos mis amigos del barrio me dijeron que Santa Claus era el que llegaba la víspera de la Navidad y que nunca supieron de un ángel que llevara regalos. Mamá vivió en América durante muchos años y bendecía a su nueva tierra como su hogar permanente, pero siempre fue tan italiana como la polenta y, para ella, siempre sería un ángel.
-"¿Quién es este Santa Claus?", solía decir. "Y, ¿qué tiene que ver con la Navidad?".
Además, debo reconocer que nuestro ángel italiano me impresionaba mucho. Santa Claus siempre era más generoso e imaginativo. Les llevaba a mis amigos bicicletas, rompecabezas, bastones de caramelo y guantes de béisbol. Los ángeles italianos siempre llevaban manzanas, naranjas, nueces variadas, pasas un pequeño pastel y unos pequeños dulces redondos de ‘orosuz’ que llamábamos bottone di prete (botones de sacerdote) porque se parecían a los botones que veíamos en la sotana del padrecito. Además, el Ángel siempre ponía en nuestras medias algunas castañas importadas, tan duras como las piedras.
Debo admitir que nunca supe qué hacer con las castañas. Finalmente se las dábamos a mamá para que las hirviera hasta que se hicieran y luego las pelábamos y las comíamos de postre después de la cena de Navidad. Parecía un regalo poco apropiado para un niño de seis o siete años.
A menudo pensé que el Ángel de la Navidad no era muy inteligente.Cuando pregunté a mamá acerca de esto, ella solía contestar que no me correspondía a mí, "que todavía era un muchachito sin barba", poner en tela de juicio a un ángel, especialmente al Ángel de la Navidad.
En esta época navideña en particular, mi comportamiento de un siete años era todo menos ejemplar. Mis hermanos y hermanas, todos mayores que yo, por lo visto nunca causaban problemas. En cambio yo siempre estaba en medio de todos los problemas. A la hora de la comida rechazaba todo. Me obligaban a probar un poco di tutto (de todo) y cada comida se convertía en un reto... Felice, como me llamaba la familia, contra el mundo de los adultos. Yo era el que nunca me acordaba de cerrar la puerta del gallinero, el que prefería leer a sacar la basura y el que, sobre todo, reclamaba todo lo que mamá y papá hacían, sentían u ordenaban. En pocas palabras, era un niño malcriado.
Cuando menos un mes antes de la Navidad, mamá me advertía: "Te estás portando muy mal, Felice. Los ángeles de la Navidad no llevan regalo a los niños malcriados. Les llevan un palo para pegarles en las piernas. De modo que – me amenazaba – más vale que cambies tu comportamiento. Yo no puedo portarme bien por ti. Sólo tu puedes optar por ser un buen niño"."¿Qué me importa? – contestaba yo - . De todos modos el ángel nunca me trae lo que quiero. "Y durante las siguientes semanas hacía muy poco para ‘mejorar mi comportamiento’.
Como sucede en la mayoría de los hogares, la Nochebuena era mágica. A pesar de que éramos muy pobres, siempre teníamos comida especial para la cena. Después de cenar nos sentábamos alrededor de la vieja estufa de leña que era el centro de nuestras vidas durante los largos meses de invierno y hablabamos y reíamos y escuchábamos cuentos. Pasábamos mucho tiempo planeando la fiesta del día siguiente, para la cual nos habíamos estado preparando toda la semana. Como éramos una familia católica, todos íbamos a confesarnos y después nos dedicábamos a decorar el árbol. La noche terminaba con una pequeña copa del maravilloso zabaglione(natillas) de mamá. ¡No importaba que tuviera un poco de vino; la Navidad sólo llegaba una vez al año!.
Estoy seguro de que sucede con todos los niños, pero no era casi imposible dormir en la Nochebuena. Mi mente daba vueltas. No pensaba en las golosinas, sino que me preocupaba seriamente la posibilidad de que el ángel de la Navidad no llegara a mi casa o que se le acabaran los regalos. Me emocionaba mucho la posibilidad de que Santa Claus olvidara que éramos italianos y de cualquier modo nos visitara sin darse cuenta de que el Ángel ya me había visitado. ¡Así recibiría el doble de todo!
¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos? Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regalos del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos.
Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos. Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca .Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí. - Ah, lo sabía – dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con rabia.- No quería esos regalos tan tontos – exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad.
Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer grande y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueos de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.Después de un rato, mi madre dijo, como si estuviera hablando con ella misma:- Felice no es malo. Sólo se porta mal de vez en cuando. El Ángel de la Navidad lo sabe. Felice sería un niño bueno si hubiera querido, pero este año prefirió ser malo.
No le quedó alternativa al Ángel. Tal vez el próximo año decida portarse mejor. Pero, por el momento, todos debemos ser felices de nuevo.De inmediato todos vaciaron el contenido de sus zapatos y medias en mi regazo.- Ten – me dijeron -, toma esto.
En poco tiempo otra vez la casa estaba llena de alegría, sonrisas y conversación. Recibí más de lo que cabía en mis zapatos y medias.Mamá y papá habían ido a misa temprano, como de costumbre. Juntaron las castañas y empezaron a hervirlas durante muchas horas en una maravillosa agua llena de especias y había otra olla hirviendo entre las salsa. Los más delicados olores surgieron del horno como mágicas pociones. Todo estaba preparado para nuestra milagrosa cena de Navidad.
Nos alistamos para ir a la iglesia. Como era su costumbre, mamá nos revisó, uno por uno; ajustaba un cuello aquí, agarraba el cabello por allá, una caricia suave para cada uno... Yo fui el último. Mamá fijó sus enormes ojos castaños en los míos.- Felice – me dijo -, ¿entiendes por qué el Ángel de la Navidad no pudo dejarte regalos?- Sí – respondí.- El Ángel nos recuerda que siempre tendremos lo que merecemos. No podemos rechazarlo. Algunas veces resulta difícil entenderlo y nos duele y lloramos. Pero nos enseña lo que está bien hecho y lo que está mal y, así, cada año seremos mejores.
No estoy muy seguro de haber entendido en aquellos momentos lo que mamá quiso decirme. Sólo estaba seguro de que yo era amado; que me habían perdonado por cualquier cosa que hubiese hecho y que siempre me darían otra oportunidad. Jamás he olvidado aquella Navidad tan lejana. Desde entonces, la vida no siempre ha sido justa ni tampoco me ha ofrecido lo que creí merecer, ni se me ha recompensado por portarme bien. A lo largo de los años he llegado a comprender que he sido egoísta, malcriado, imprudente y quizá, en ocasiones, hasta cruel... pero nunca olvidé que cuando hay perdón, cuando las cosas se comparten, cuando se da otra oportunidad y amor sin límite, el Ángel de la Navidad siempre está presente y siempre es Navidad.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Los adolescentes



Me llamo Soledad y voy al instituto de Valencia. Allí soy la rarita y todos me miran mal. Yo siempre estoy leyendo, estudiando, haciendo tarea... Me cuesta relacionarme con la gente, por lo que no tengo ningún amigo. Mi madre siempre me está diciendo que me cambie de instituto pero yo no quiero.
En mi clase, todos me insultan, pero sobre todo, los que más me odian son una pandilla de cinco chicos : Jaime, el jefe del grupo; Oscar, el cotilla, Nicolás, el que se gusta de mí , pero no me lo quiere decir; Manolo, el que le hace la pelota a Jaime y Pedro, el popular de la clase. Ellos, siempre que salgo al recreo me tiran al suelo y me quitan el bocadillo de la mano.
Un día, arta de todo el maltrato, decidí hacer un cartel en mi ordenador portatil, y hacer unas fotocopias en mi impresora. Salí de casa y coloqué los carteles por todo Valencia: En las paredes, en los parques, e incluso me atreví a colocar uno en mi instituto. En el cartel puse en letras grandes:
Busco a alguien lo bastante fuerte para que me enseñe a defenderme de unos matones de mi instituto. Si conoce a alguien llama al 666 78 95 68 preguntar por Soledad, es urgente.
A la semana siguiente, me llamó un señor por ee teléfono, me dijo que estuviera tranquila. Me preguntó dónde vivía y me dijo que endría a mi casa tan pronto como pudiera. El día que vino, me puse muy contenta al ver que era un hombre lo bastante fuerte como para darles una buena lección.
Le acompañé hasta mi instituto y señalé a la pandilla, diciéndole al hombre quienes eran. Ellos me vieron, pero al verme con aquel hombre huyeron, pero cuando me encontraba sola me hacían lo mismo de todos los días.
Una chica que vio el cartel, me habló de que podría escribir trescientos sesenta y cinco sms para anunciar la pelea entre Jaime , Oscar, Nicolás , Manolo y Pedro contra aquel hombre. Digo trescientos sesenta y cinco porque en el instituto éramos ese número de personas. Esa chica puso en los sms : Atención pelea en la plaza al lado del instituto, voten por su favorito. No se la pierdan el día 30 de Enero.
Ese día, fue un día buenísimo para mí, tanto por la lección que le va a dar a los chicos como por estar al fin tranquila. Cuando empezó la pelea, yo estaba más nerviosa que los de la pandilla y no quería que el hombre saliera herido. No duró mucho la pelea, porque , nada más darle una patada en el culo a cada uno, Jaime , Oscar, Nicolás, Pedro y Manolo huyeron rápidamente y no volvieron nunca más por Valencia.
Por el colegio se rumoreaba que Jaime se había ido a China, Oscar a Barcelona, Nicolás a Pamplona , Manolo a Castilla y la Mancha y Pedro a Castilla y León.
Yo estaba tan contenta con el hombre, que le regalé dos mil euros por haberme ayudado. Como yo no tenía padre, le dije que si le gustaría ser mi padre y me contestó que sí.
Desde ese día, no volví a ser la misma de antes. Ahora me relaciono más con los de mi clase y pasé a ser una chica popular. Dejé de leer y estudiar tanto, pero tampoco dejé de estudiar del todo.
Tengo un amigo que me cuenta cosas secretas. Si alguien se metiese conmigo, alguien muy fuerte me ayudaría : mi padre.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Un día de Navidad perfecto
Bueno volvemos al cuento. El 24 de diciembre me desperté a las diez de la mañana, me levanté y desayuné colacao con galletas que es lo que desayuno siempre. Después tuve que acompañarle a mi madre a comprar porque hoy venía mi familia a comer.
Primero fuimos a comprar el pan, después a comprar una tarta y pastelitos y luego al supermercado a comprar lo demás.
Más tarde me llamaron mis amigos y fuimos a jugar al entonces patio de mi colegio. Estábamos jugando un rápido cuando de repente llegaron unos afroamericanos más mayores y querían quitarnos la portería. Como no eran muchos decidimos echarles un partido. Ganamos 4-3 porque teníamos un portero muy bueno e Ibai y yo metimos dos goles cada uno.
Era la una y volví a casa. Allí estaba toda mi familia esperándome para comer. Estaban mis primos de Barcelona, mis tíos de Madrid, mi abuela, mi primo George, mi primo Asier…Después de comer nos bajamos a la calle todos mis primos, mi hermano y yo. Ah, por cierto, mis primos de Barcelona se llaman Jesús y Laura.
Bueno a lo que íbamos. Cuando estuvimos abajo todos nos fuimos a enseñarles Burlada a Jesús y a Laura. Al volver subimos a casa y preparamos las cosas para el Olentzero. Salimos a las ocho y fuimos al Soto y esperamos al Olentzero, cuando llegó cogimos castañas pero como estábamos cansados nos fuimos a casa antes de tiempo. Nos fuimos a la cama y nos dormimos.
Perdido en la noche
A Frank no le gustaba la Navidad y justamente era Nochebuena. Estaba solo en casa viendo la televisión sin nadie con quién estar. Tuvo la idea de darse una vuelta con el coche por el pueblo. Nevaba bastante pero a él le daba igual porque quería airearse un poco.
Sin darse cuenta ,se encontró en una montaña alta y no se veía ni el camino de la carretera. Estaba anocheciendo.Se salió de la carretera porque había mucha nieve en el camino y se le quedaron las ruedas en un pequeño barranco.
Frank se quedó con el miedo en el cuerpo. Como siempre ocurre en estos casos el móvil no tenía cobertura. Empezó a tener frío y prefirió poner el aire caliente del coche pero era mala idea porque nevaba mucho y se iba a quedar atrapado en la nieve así que salió del coche. Sus pies estaban mojados y sus manos heladas.
De pronto se vio perdido y por primera vez empezó a sentir miedo. Había oído hablar de esas historias de gente que se pierde en las montañas y aparece malherida o muerta… de su arrogancia le iba quedando poco.
De todas formas decidió ponerse en marcha para salvarse. Vio un pueblo a lo lejos y decidió ir a su encuentro, así por lo menos se salvaba.Las personas del pueblo miraron por las ventanas al pobre hombre helado y asustado.
Una pareja de ancianos que vivían solos decidieron acogerlo. El anciano le llamó y Frank se dió la vuelta hacia él. Le invitó a pasar a la casa, calentarse y cenar con ellos. Los tres pasaron la Nochebuena juntos. A Frank se le hacía raro compartir la mesa con extraños, pero estaba a gusto.
Así sin buscarlo pasó una de las mejores Nochebuenas de su vida. Por la mañana con la luz del día parece que se fueron todos los problema a la vez. La nieve se derritió, salió el sol y pudo ver el camino de vuelta a casa.
No se olvidó de sus nuevos amigos. De cuando en cuando iba a visitarlos y como eran bastante mayores les ayudaba en alguna tareas. Eso sí siempre evitaba los días de Invierno y sobre todo las nevadas.
Así es como Frank perdido en una noche de Invierno encontró un motivo para vivir algo más contento.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Todo es un sueño
a gustar.
Todo empezó en la noche de hallowen,María ya estaba preparando .
Fermín y Halloween
Cenamos y nos fuimos a jugar al escondite,pero Rubén era el que se la paraba,dijo:
-Ya se ha acabado el tiempo.
Vinimos todos y nos dimos cuenta de que faltaba uno de nosotros,Marcos.
Entre nosotros hicimos grupos para ir a buscarle. Iker y Rubén se por la derecha, David y Jon se fueron por la izquierda,y yo por el medio. Poco a poco ibamos andando con mucho cuidado por que habia agujeros y trampas.
Yo fui a la carcel del castillo,oi unos ruidos que eran:
-¡Socorro,socorro!
Y vi a Marcos que estaba atrapado en una jaula.Luego todos nos juntamos con Marcos. En ese momento Rubén dice que es la 1:00 de la madrugada y nos fuimos todos a casa asustados y corriendo.
Mersapia y las algas mágicas
El padre y la madre se dieron cuenta de que los dos también les cambio el color empezaron a llorar . No volvería al mar vendieron todos los barcos y siempre se quedaron en tierra ...
jueves, 19 de noviembre de 2009
Cultura Urbana

ESTETEXTO LO EXTRAJE DE INTERNET:
Es mi opinión sobre el graffiti
Luis Galván
Tan viejo como el hombre:
La sola mención de la palabra hace que tiemblen las paredes y que más de una yugular amenace con estallar. La especie, sin embargo, es tan vieja como el Hombre. Apenas erguido, aún tambaleante, el homo sapiens fue presa inmediata de la irresistible tentación de registrar tal acontecimiento en la paredes de sus residencias prehistóricas en Aurignac, Lascaux o Altamira.
Desde aquel lejano entonces, ninguna muralla ha estado a a salvo de la inspiración de una mano que escribe o dibuja, dejó sus huellas en los prodigios de Gizeh, en los templos mayas del Tical y en los arenosos laberintos de Susa. Fue la misma mano que en los muros del palacio de Baltasar, rey de los caldeos, escribió la más enigmática de las anunciaciones:
"Mene mene tekel u-parsin", cuya traducción a lo fatal se la debemos a Daniel, el profeta.
Antes de que el Vesubio castigara para todos los tiempos a la pecaminosa Pompeya, aquella mano garrapateó alegremente en la Via di Stabia:
"Chryseros cum Sucesso hic terna futuimus" (Aquí folló Chryseros tres veces con Sucesso).
Y en las tinieblas de la Torre de Londres o en la sempiternamente asoleada cara occidental del Muro de Berlín esa misma mano continuó su larga crónica de nostalgias e iracundias.
Y continúa escribiendo, rayando, pintando, arañando en todas las superficies posibles e imposibles. Esa mano no encontrará paz mientras haya una razón que la inquiete. Independientemente de formas y contenidos y a despecho de todo el poder del estado el graffiti goza de una porfiada presencia que lo hace emular con la eternidad.
'Yo estuve aquí'

El graffiti es anárquico por naturaleza, sus autores permanecen por principio en el anonimato.En contra de los esfuerzos policiales y a pesar de los llamados morales de ediles inmaculados el graffiti, como hijo de la urbe, sólo terminará con el fin de la ciudad. Ni un minuto antes o después.
Graffiti y ciudad están unidos indisolublemente por toda la vida y hasta que la muerte los separe. Aceptado este hecho, vale la pena preguntarse si no sería más razonable tomar y comprender el graffiti como un signo de su tiempo, antes que entregarse al sísifo trabajo de querer erradicarlo. Porque el graffiti es un componente innegable del psicograma de nuestras ciudades, en nuestro tiempo.
Cierto es que sólo en pocos graffitis se adivinan intenciones estéticas. Como en otras artes mediales establecidas también aquí son infrecuentes la idea desafiante, el verbo ingenioso o la imagen más allá de la medianía.
La mayoría de los graffitis de hoy corresponden a la categoría más simple de su especie: los tags. Desde su apoteósica aparición en Nueva York, hace más de cuarenta años, estos han devenido por desgracia en esos primitivos mamarrachos que hacen sospechar que sus autores no pueden hablar, sino sólo eructar. Son nombres, iniciales o rúbricas dibujadas con un solo trazo de spray o marcador. Su supuesto y único mensaje: "YO ESTUVE AQUI" se esfuma tras los muros de sus códigos secretos. Es ese el tipo de graffitis que domina la calle y la hace verse desoladamente sucia.
Expresión del alma:

Los moralistas municipales afirman que la pared es papel del lumpen. Es posible que tal rudeza no peque de originalidad, pero en un punto tiene razón: en toda pared se puede escribir. Qué se escribe, es lo que enfurece a los sumistas de las ciudades latinoamericanas.No son ciertamente la queja y la burla sobre las miserables deficiencias de este mundo y del cielo los únicos temas que mueven y conmueven la mano del graffitero. Una y otra vez se dejan arrastar por razones más hermosas, por motivos más sublimes. Cuando eso sucede, cuando el viejo milagro del asombro poético vuelve a ocurrir, entonces la mano que habla debe hurgar más profundo en la palabra.
Y su voz se hace queda cuando pregunta: "¿Quién gritó cuando nació el azul?". Se asombra en medio de la noche ilegal: "Aún existe el silencio". Percibe el aliento de su ciudad materna y anota: "El viento trae el aullido de una rata".Los enamorados por su lado, hacen de la pared lo que siempre ha sido desde sus comienzos: poderosa trompeta del amor feliz o desgraciado. Pues todo el mundo debe saberlo: "Tu abrazo, una telaraña llena de luz" o "Voy a llorar, voy a ladrar, pero nunca, nunca más volveré a hablarte". Y el susurra: "Espera por mí, desnuda entre los escorpiones". Y ella responde: "Allí estaré, con tu veneno en mi sangre".
Quizás algún día, cuando el graffiti devenga en poesía, será mucho más peligroso de lo que hoy podemos imaginar. Puede ocurrir entonces que un día, un ejército de soñadores se decida a responder la pregunta :
"¿Por qué no damos entre todos una patada a esta enorme burbuja gris?", con la osadía de la práctica.
Interrogante, un amigo fiel

Había una vez un niño que se llamaba Víctor. Aquel niño era distinto a los demás ya que poseía bastante inteligencia,y en sus ojos azules había un brillo que no tenían todos los chicos.
Victor vivía en pueblito pequeño con su madre y su perro.Su madre era una señora que se conservaba bien para su edad . Era rubia y con los ojos azules como el mar, al igual que los de Víctor. El perro de Víctor se llamaba Interrogante, porque tenÍa la cola en forma de interrogante. Era el amigo fiel de Víctor , iba con él a todas partes.
Un día Víctor y su amigo fiel fueron a dar un paseo por un parque que había cerca de su casa. De pronto Interrogante salió corriendo detrás de un gato. Victor siguió al perro, pero éste iba muy rápido, y no pudo atraparle.
Victor estaba muy angustiado ya que se había escapado Interrogante. Cuando llegó a casa su madre había preparado unas galletas para Víctor e Interrogante ,pero vio que el perro no estaba ahí.
La madre le dijo:
-¿Dónde esta Interrogante?
Y Él respondió:
-Esto...se me ha perdido.
La madre se quedó mirando unos segundos , pero luego le dijo :
-Tranquilo, hijo, mañana le iremos a buscar. Hoy ya es muy tarde,¿de acuerdo?.
Victor exclamó:
-¡Si, mama!
A la mañana siguiente después que Víctor llegó del colegio fue con su madre a buscar a Interrogante. Cuando llegaron a una plaza vieron una cola en forma de interrogante detrás de un arbusto.
Victor corrió hacia el arbusto para ver si era Interrogante. Pero no era él sino era una cola de gato muy similar a la de Interrogante.
En aquel momento Víctor estaba muy triste ya que no lograba encontrar a su amigo fiel, pero no se rendiría hasta que lo encontrase. La madre de víctor le llamó para volver a casa ya que se estaba haciendo tarde .
Victor corrió un poco y fue hacia su madre le dio la mano y se fueron a casa. Aquella noche Víctor después de cenar fue a dormir ,pero no podía ya que no dejaba de pensar donde estaría Interrogante.
Al día siguiente después del cole ,antes de volver a casa,volvió a aquel parque donde perdió a Interrogante, en busca de pistas. Cuando llego no vio ninguna pista ,de pronto miró al suelo y vio varias huellas de perro y gato. Victor las siguió a ver donde terminaban esas huellas.
Cuando llegó al final del camino de huellas , miró debajo de un cartón y allí había algo. Victor levantó el cartón y ahí estaba Interrogante, todo sucio y con cara de tener hambre. Victor lo cogió y lo abrazó fuerte,y lo llevó a casa. Como Interrogante estaba muy sucio Víctor lo bañó y le dio de comer ,un buen plato de pienso.
En ese momento llegó la mama de Víctor y al ver que ahí estaba Interrogante se puso muy feliz, y les preparó a los dos sus galletas favoritas. Desde ese día Víctor prometió que no iba a descuidar a Interrogante nunca más.
FIN.
Villa Hallowen
Había una vez un pequeño mundo que nadie excepto unas pocas personas lo conocían.
Era un mundo extraordinario y muy pero que muy raro y extraño que se llamaba Villa Hallowen.
En este pequeño y divertido mundo todos los habitantes parecían que estaban disfrazados para dar miedo, pero no eran disfraces, eran ellos mismos.
Había una familia que estaba formada por la abuela , de nombre Carla , la madre Carmen, el hijo Joan y la hermana Juana.
Villa Hall Owen estaba pasando por unos de sus peores años de toda su historia, pues algunas personas tenían una maldición: enfermaban gravemente y en tres días morían.
Nadie excepto Carla se dio cuenta de lo que estaba pasando, ella decidió actuar por su cuenta.
Se pasó varias semanas buscando una poción para el mal que estaban pasando, solo encontró una pero necesitaba la ayuda de su familia.
Ella les contó pero no le creyeron.
Carla buscó los ingredientes que necesitaba pero solo encontró la mitad ya que cayó en la maldición y murió.
La familia siguió su trabajo y encontraron todo lo que faltaba para la poción, pero Carmen también cayó en la maldición, los niños se asustaron muchísimo.
Ellos tenían que luchar solos contra la oscuridad ; casi mueren en el intento, pero la magia de todos los habitantes de Villa Hallowen consiguió derrotar a la oscuridad.
Todos los habitantes que sufrieron la maldición resucitaron de nuevo.
Halloween y el 31 de octubre
Vimos que una niña lloraba, pensábamos que era una niña, pero no era asi. Nos acercamos para ver y vimos que era un fantasma. Nos entró tanto miedo que casi a un amigo le da un infarto.
Asi asustados hicimos una investigación por toda la casa. Pero lo malo era que cada vez que íbamos acercándonos al salón iba llorando más y eso nos comenzaba a asustarnos más, poco a poco nos acercamos y no vimos nada.
Comenzamos a subir al segundo piso por que ahí se escuchaba el llanto. Nosotros pensábamos que éste era el juego que estábamos tanto tiempo buscando.
Finalmente nos acercamos al desván y vimos a una niña con la ropa rota, sin un ojo y con sangre. No se acercaba pero nosotros nos acercamos muy lentamente. Pero de repente la niña desapareció y nosotros nos pegamos un gran susto.
Así es como termina la historia del 31de octubre.
La noche en el hotel de Baleares
Una noche el 31 de octubre , el minino volvió de ultratumba. Se dirigió a casa de su dueño para tomar venganza de su tumba .Se metió dentro de la casa de su dueño y cogió un cuchillo.
-¡Nicoleta! ¡he vuelto a casa! - gritó el dueño del gato fantasma.
-¡papa!-dijo su hija.
El gato estaba más furioso y deseoso de su vengaza ¡más que nunca¡ Lo habíán reemplazado por una familia, pero el gato no entendió de razones. La hermana del dueño fue de visita a la casa para visitar a su sobrina .
Pero en vez de eso , se encontró a su hemano con la garganta abieta chorreando sangre y a su sobrina con un cuchillo en el corazón . Dedujo que fue un ladrón, pero observó huellas de gato con sangre sobre el suelo. Una risa siniestra se oía de fondo , era humana pero luego oyó un maullido.
- Hola Carolina , espero que te marches lejos de aqui por que si no te esperaré en el infierno.