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Mis citas

Cita de Juan José Millas en El País el 19 de Noviembre de 2009

"Los vocablos no sólo contienen definiciones, también tienen sabor, textura, volumen, que las hay imposibles de tragar, como el aceite de ricino y las que entran sin sentir, como un licor dulce.
Las que curan y las que hacen daño, las que duermen y las que despiertan. Las que proporcionan inquietud y paz. Hay palabras, incluso, que matan".

jueves, 31 de diciembre de 2009

La viuda alegre y tus compromisos de Año Nuevo


La viuda alegre, aparte de una famosa opera y película de 1934 es la denominación que escuché hace tiempo que se le daba al fin de año y que me ha parecido muy apropiada para darle el título a mi último artículo del año y hacer balance de un año, aunque literlamente el blog tiene menos- ya lo celebraré-, y hablar de tradiciones, efemérides, literatura y todo lo que el alma pida o sugiera.

Voy a empezar con la última tradición del año: Las uvas de la suerte, la tradición de tomar doce uvas tal cual las conocemos, cumple cien años de vida. Todos los expertos parecen ponerse de acuerdo en fijar el mes de diciembre de 1909 como la fecha en la que nació una costumbre exclusivamente española que poco a poco se va extendiendo por otros países, en especial, hispanoamericanos ¿ ES CIERTO? . La iniciativa partió, al parecer, de un grupo viticultores valencianos que idearon la forma de dar salida a la magnífica campaña de uvas de mesa de ese año y evitar tener que tirarlas a la basura en unos meses.

Tomar las doce uvas se ha convertido en la principal tradición que se mantiene a la hora de dar la bienvenida al nuevo año y despedirse de los sinsabores y alegrías del anterior. Lo de atragantarse con ellas es, además de incómodo, un riesgo al que más de uno nos enfrentamos en esta velada llena de nervios, alegría e ilusión. Por eso hay que tener un ojo puesto en la Puerta del Sol y otro en la madre-abuela para evitar llamar al 112. El sentir generalizado es que comerse las doce uvas a medida que van sonando las campanadas de medianoche es una manera de empezar el nuevo año con buena suerte.

Como cada año, unos 28 segundos antes de las doce de la noche del 31, la bola de latón del reloj del edificio principal de la Puerta del Sol descenderá por su propio peso, dando paso al típico repiqueteo anunciador de que el año 2009 está a punto de terminar. Luego sonarán los cuatro cuartos y después las 12 campanadas, con un intervalo de tres segundos entre una y otra, tiempo suficiente para ir tomando una a una las doce uvas de la suerte.

¿Qué nos deparará el Año Nuevo? ¿Qui sapere? Por eso otras supersticiones llenan esos minutos finales del año viejo y los primeros del nuevo: llenamos las copas con cava o sidra, les arrojamos algún anillo de oro y semillas de lentejas, nos embutimos ropa interior roja, nos ponemos a pata coja y tragamos en orden y desconcierto las sempiternas y sabrosísimas doce uvas de la suerte.

También está muy extendida la recomendación de, una vez tomadas las uvas, tirar por la ventana un poco de agua, para que en todo el año no haya lágrimas en la familia. Sacar las maletas a la puerta de la casa porque traerá muchos viajes o salir corriendo con una maleta en la mano, para que ese año se pueda viajar y divertir mucho.

Barrer hacia la calle, para arrojar las malas vibras, los malos espíritus y todo lo malo como si fuera basura. Establecer una lista de 12 deseos, uno por mes para no vernos demasiado ambiciosos. Colocar un borreguito en la puerta, para que todo el año no falte "la lana".

La superstición de la ropa parece ser la que tiene más versiones. Así hay quien recomienda utilizar ropa interior amarilla porque trae mucha prosperidad, o de color roja porque permitirá encontrar el amor ideal. Si la ropa interior se usa al revés, se tendrá mucha ropa nueva. También hay quien apunta que la ropa interior roja tiene que ser regalada, porque el rojo es un color que representa el amor y la pasión, y significa el deseo de la persona que te lo regala para que estos sentimientos no te falten.

Hay otras tradiciones en otros paises del mundo para fin de año: los hebreos agasajan a sus invitados con piezas de fruta para celebrar las horas compartidos juntos. Otros recuerdan las tradiciones del Imperio Romano, que en sus inicios, dedicaba el mes de enero al dios bifronte Janus que mira hacia delante y hacia detrás: al año que se va y al principio del que viene, por eso le representaban con dos rostros, uno barbudo y viejo y el otro jovencito. Los romanos invitaban a comer a los amigos y se intercambiaban miel con dátiles e higos para que pasase el sabor de las cosas y que el año que empezase fuese dulce.

Al parecer esta vieja costumbre romana fue poco a poco entrando en Europa, donde con la misma finalidad venturosa comenzaron a ofrecerse lentejas, de las que se dice que propician la prosperidad económica del año que empieza. Ahora hay una tradición en Italia de comer el último del año lentejas, antes de la opulenta cena de Fin de Año.

En la Edad Media la Iglesia trató de oponerse a las viejas costumbres, pero no consiguió extirpar la atmósfera disipada de la noche de San Silvestre, que se mantuvo como la última isla pagana de las doce noches navideñas (las comprendidas entre la Navidad y la Epifanía), que la Iglesia consideraba como periodo de renovación para mejorar el año venidero. Pero los cristianos de Europa no celebraban el nuevo año el 31 de diciembre hasta bien entado 1580, cuando se sustituye el Calendario Juliano por el Gregoriano, que trasladó el último día del año del mes de marzo al de diciembre.

La cena de Nochevieja, el 31 de diciembre, empezó a convertirse en una festividad de moda desde principios del siglo XX y a extenderse la utilización del calendario occidental en todo el globo con la intención de buscar un patrón común para todos los países, aunque de forma interna cada religión mantenga su propio calendario. A diferencia de la cena de Nochebuena, la de fin de año se ha convertido en un rito de carácter público que se celebra entre amigos, en casa de alguno de ellos o en algún establecimiento hostelero. En los últimos años también se está extendiendo la costumbre de viajar a otro país para despedir el año, aprovechando ventajosos paquetes turísticos.

Y por supuesto no puede faltar la lista de buenos propósitos como los de dejar de fumar, ponerse a régimen después de las fiestas, ir al gimnasio, etc., que aunque rara vez se llegan a cumplir, todos tenemos y declaramos con mucha formalidad, esperando sobre todo corregir los errores cometidos y que el nuevo año consigamos hacer realidad nuestros grandes anhelos. ¿ Tienes tú algunos? Escríbelos aquí!Feliz 2010 a todos.

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