Mikel que se aburría dejo de jugar y fue a ver las casas que estaban viendo sus padres por internet,acto seguido vio una casa un tanto rara y dijo a sus padres yo quiero vivir en esa.Sus padres que la miraron muy detenidamente y les parecía que estaba muy bien por el precio.Mis citas
"Los vocablos no sólo contienen definiciones, también tienen sabor, textura, volumen, que las hay imposibles de tragar, como el aceite de ricino y las que entran sin sentir, como un licor dulce.
Las que curan y las que hacen daño, las que duermen y las que despiertan. Las que proporcionan inquietud y paz. Hay palabras, incluso, que matan".
viernes, 16 de junio de 2017
La Casa embrujada
Mikel que se aburría dejo de jugar y fue a ver las casas que estaban viendo sus padres por internet,acto seguido vio una casa un tanto rara y dijo a sus padres yo quiero vivir en esa.Sus padres que la miraron muy detenidamente y les parecía que estaba muy bien por el precio.La gran aventura
Hola, me llamo Álvaro y voy a contarte una historia.
Un día estaba en la casa del pueblo, tumbado en el jardín, con mi primo Daniel. Dos o tres minutos después pensamos en irnos de aventuras. A los dos nos parecía buena idea.
Entonces nos pusimos a pensar hasta que se nos ocurrió irnos al castillo blanco, que en realidad no es un castillo sino un depósito de agua pequeño y a la vez abandonado.
Antes de irnos de aventuras cogimos algunas cosas: una cuerda, unas cerillas, dos gorras, dos botellas de agua y algo más.
Iniciamos la aventura hacia el "castillo blanco". En principio fuimos por un campo de trigo. El trigal era enorme, nos llegaba hasta la cadera, nunca había visto tanto trigo. Después al pasar por el campo de trigo nos encontramos con unos cuantos olivos. Allí descansamos e hicimos una hoguera. Cogimos unos palos, corteza de árbol seca y unas piedras para hacer la forma de la hoguera.
Después de veinte o treinta minutos volvimos a iniciar la marcha rumbo hacia el "castillo blanco". Mientras andábamos, nos encotramos una caída de unos tres, cuatro metros. Entoces empezamos a buscar otra bajada, pero no encontramos otra. Así que tuvimos que bajar por donde la caída.
Estuvimos pensando un rato cómo bajar hasta que se nos ocurrió una idea. La idea consistió en coger la cuerda y atarla a un árbol y atarnosla a la cintura. Iniciamos el plan y lo conseguimos hacer.
Un rato después llegamos al "castillo blanco" en el que nos subimos y comimos algo y nos fuimos de vuelta.
Basado en hechos reales.
NAVIDADES TRISTES

NAVIDADES TRISTES
Pasaron las horas, horas eternas para la familia. Lo buscaron por
Los Martínez seguían con esperanzas. Pasaron tres meses y Kevin todavía no aparecía. Para los Martínez los días más duros. Llegó el día en el que llamaron y les dijeron que había aparecido, pero en el río y muerto. Les pidieron que si podían ir a ver el cuerpo, fueron y todo coincidía con Kevin.
FIN
CUENTO: CASA ENCANTADA
Era se una vez una antigua y misteriosa leyenda que decía que dos amigos llamados Pedro y Juan que no se imaginaban las cosas que les iban pasar.Pedro que era muy valiente y juan era bajito pero valiente.
Los dos chicos se sentían extraños de pronto aparece alguien y el sujeto les pega hasta dejarlos inconscientes.
El sujeto que los había raptado resultó ser un asesino que estaba buscando la policía y que se había escondido en la casa.
Los dos chicos estaban atados a una silla, y aprovecharon un descuido para desatarse de la silla. Cuando se desatan empiezan a buscar la salida en silencio por si el asesino les escucha.
Pedro que era un año mayor que Juan le dice que si quiere investigar la casa y lo que Juan responde es que no.
Entonces Pedro le dice que él se va ir solo y Juan lo único que puede decir es que sí para que no se quede solo.
Después de ver el vídeo van a buscar la trampilla para bajar, la encuentran pero cuando están observando apareció una niña en forma de fantasma.
Los chicos se van corriendo y cuando están saliendo aparece el asesino y les pega.
No se volvió a saber de los chicos y tampoco se encontró la casa.
BASADA EN HECHOS REALES.
El Cuento: Las aventuras del Sheriff Pou
Las aventuras del Sheriff Pou
-En cuanto salgamos iremos a por ti y a por tu cerdo.
-No saldréis de aquí nunca, de eso me encargare yo.
Una semana después las cacas consiguieron escapar haciendo un túnel con una cucharilla. Al poco tiempo de salir las cacas fueron a por Pou y su cerdo. Pou se dio cuenta de que salieron y entonces ideó un plan para cazarlas. El plan se basaba en hacer dos muñecos idénticos a ellos, y debajo de los muñecos un agujero que taparon con una alfombra. De repente vieron que las cacas se acercaban y se escondieron. Las cacas no se dieron cuenta y cayeron en la trampa, y las llevaron a la mejor cárcel del viejo oeste. Por último Pou y cerdo se proclamaron sheriffs del pueblo.
La ira de la Tierra

Era un día corriente de abril para un joven geólogo de 27 años llamado Anthony que volvía de su trabajo cansado y deseando estar con su familia.
Llegó y como siempre el único que fue a saludarle fue su perro Dinky mientras que su mujer Marta y sus hijos Martí y Andrea comían alrededor de la mesa sin mantener ningún tipo de contacto entre ellos.
Anthony les saludo cansado y ellos le respondió distraídos.
Cuando el miro su móvil para ver si tenía mensajes vio que tenia 9 llamadas perdidas y 14 mensajes nuevos de su hermano Miguel.
Anthony lo llamo para ver a que debía tanta preocupación.
Cuando Miguel contestó dijo:
-¡Anthony por fin me contestas! ¡¿Estas bien?! ¡¿Te ha pasado algo?
A lo que Anthony respondió despreocupado:
-Si estoy bien gracias.
-¿Por qué no iba a estarlo?
Miguel le contestó sin vocalizar y rápido:
-Tu miralo en las noticias y nos encontraremos en mi casa en 20 minutos. No hay tiempo que perder.
Anthony asustado cogió el mando y encendió la tele, puso en las noticias y apareció la siguiente noticia de última hora:
Hace una hora y 7 minutos un terremoto de 8.1 ha arrasado con todas las costas de Asia y que pronto se aproximaría al resto del mundo en exactamente 14 horas y 18 minutos y que la única forma de salvarse de aquel terremoto global de 9.5 de intensidad era un gran barco armado que se estaba construyendo en EEUU.
En ese momento toda la población entró en estado de pánico.
Cuando se encontraron con Miguel les dijo que ya que él era piloto y que al serlo ganaba mucho dinero cogiesen su avioneta en el aeropuerto. Cuando cogieron su avioneta pusieron rumbo a EEUU.
Cuando llegaron se dieron cuenta de que supuestamente no entraba nadie mas así que intentaron una idea arriesgada que era colarse por atrás. Cuando se disponían a cerrar la puerta se dieron cuenta de que haciendo se accionarían una serie de engranajes que haría que todos murieran aplastados así que para parar los engranajes y salvar a su familia de morir Anthony se sacrificó.
Desde entonces le a humanidad vive felizmente en aquel barco y pronto podrán volver a vivir sus vidas en tierra firme.
martes, 13 de junio de 2017
El primer suspenso de Hugo
Hugo era un estudiante de 12 años, Hugo estudiaba en el colegio de Paz De Ciganda en Burlada, Hugo era un buen estudiante ya que sacaba muchos sobresalientes. Hugo acababa de pasar a primero de la ESO, su clase no estaba muy contenta porque en Primaria eran los más mayores y acababan de pasar a ser los más pequeños del instituto. El primer día no fue nada del otro mundo, los profesores se presentaron unos a otros y por último su tutora, Nerea. Nerea era rubia, alta, con los ojos marrón oscuro y siempre llegaba a clase con buenas prendas.
Ya acababa de pasar la primera semana y fue como cualquier persona se puede imaginar, tocaba hacer el primer examen de Lengua y hugo no habia estudiado nada porque estaba muy liado con los deberes.
Una vez en el examen Hugo se quedo con la mente en blanco, ¡No se acordaba de nada! Hugo intentaba recordar la más mínima cosa que le sirviera para aprobar y cuando menos se lo espero
-Riiinnnnggg, la clase retumbó y todos se miraban preguntándose que la clase se había acabado rápido, Hugo se lamentaba porque durante el examen no pudo hacer nada, solo había respondido 6 preguntas de las cuales 2 estaban hechas al azar. El profesor recogió los exámenes y se fue solo quedaba esperar con los dedos cruzados para que saliera bien, cuando hugo llegó a casa solo se sentó a su cama y estubo pasando el rato mirando fijamente a la nada.
El próximo día de clase de lengua y literatura Iñaki el profesor de lengua habia entregado los exámenes los últimos 5 minutos, Hugo no se lo podía creer había sacado un 3'25 a Hugo le empezaron a doler las tripas del disgusto su compañero en cuanto vio la nota gritó:
-Hugo ha sacado un 3'25
-¿queeeeeeé? respondió toda la clase
Hugo se moría de vergüenza no se lo podía creer que su compañero de clase le haga sentirse así, Hugo se fue a casa y le contó lo sucedido a su madre y ella habló por teléfono con el profesor de lengua y literatura, Iñaki le respondió:
-Si su hijo en el siguiente examen saca una buena nota y se porta bien en clase, le repetiré el examen.
Hugo estudió todo lo que pudo y cumplió paso a paso lo que le pidió Iñaki, Hugo no se podría sentír más feliz.
FINCUENTO :LA FERIA DE CANDY
LA FERIA DE CANDY
Una niña llamada Candy vivía sola en el bosque, nadie supo por qué pero la gente decía que los padres se fueron dejando abandonada a su hija porque no la querían, pero la realidad era que una noche un ladrón entro a robar, los padres se levantaron al escuchar ruidos y bajaron a ver qué pasaba. El ladrón iba armado y disparó a los padres. A Candy desde ese día se le puso el pelo negro, los ojos marrones oscuros y siempre llevaba ropa blanca por la muerte de sus padres.
Lo raro era que Candy tenía la piel blanca como la de una niña pequeña y nunca parecía crecer y a Candy siempre le gustaba ir al pueblo para ver las fiestas y poder subirse a as atracciones. Se había subido a todas menos menos al ascensor maldito. Era la primera vez y tenía bastante miedo, pero no se subió sola sino acompañada de alguien. Candy, en su mente, se decía:
"la mirada de este señor me suena,puede que le conozca de algo"
La niña seguía pensando hasta que le preguntó:
"Disculpe señor ,¿nos conocemos de algo?".
El señor la miro con cara de sorprendido, pero se quedó callado, pues bien, sí conocía a Candy. La niña, con intriga, le siguió insistiendo hasta que le vio al señor con una lagrima corriendole por la mejilla, a Candy le corrieron las lagrimas pues ella ya se acordaba de esa mirada. Volvió a preguntar si era verdad que le conocían pero con el tono más alto de lo normal, el hombre le dijo:
"Sí,sí nos conocemos, niña, perdóname. En ese momento yo necesitaba un sitio donde dormir, me asusté y sin querer disparé a tus padres. Yo fui la persona que te arrebaté a tus padres de la tierra. Pero no era mi intención".
La niña,con lagrimas en los ojos,se empezó a levantar hasta el techo,el pelo se le puso negro como la noche ,la piel se le puso vieja como una mayor y los ojos más oscuros que una persona pudo haber visto. Candy le dijo "lo que tu bien hiciste en el pasado ahora tiene su consecuencia".
Cuando la atracción paró el hombre ya no estaba pero vieron a Candy llorando tristemente y a partir de ese día a la fiesta le pusieron el nombre de "LA FERIA DE CANDY"
lunes, 12 de junio de 2017
Cuento: UN SUEÑO NEVADO
Era se una vez un niño llamado Pedro que tenía ojos azules como el mar, era moreno además era buen estudiante, iba a 2º ESO y tenia muy buena ortografía. Además, se llevaba muy bien con sus compañeros de clase.
Un día al despertarse, a Pedro le pareció ver algo por la ventana y, al asomarse a ella pudo ver una calle llena de nieve y hielo. Rápidamente, se puso ropa de nieve, desayunó y quedó con sus amigos del instituto: Manolo y Jaime, para disfrutar de ese magnifico día de nieve.
Ya una vez con ellos, Pedro estaba con el trineo que le compraron a los once años cuando este se rompió y Pedro salio volando. Sus amigos fueron a verle abajo ya que se tiraba desde una montaña que había detrás de la casa de Manolo, bajaron los dos cada uno con su trineo y observaron que se había roto el pie. Fueron corriendo a su casa llevándolo en uno de los trineos para que su madre lo llevara al hospital y le hicieran una radiografía.
Al volver a casa, Pedro tuvo que quedarse sin su día de nieve, pero al menos Manolo y Jaime se quedaron a hacerle compañía, ya que no podían ir al instituto porque había demasiada nieve y se pusieron a jugar a la consola. Cuando sus amigos se fueron a casa, él se acostó y se durmió.
Al día siguiente se despertó y se dio cuenta de que solo fue un sueño nevado y fue corriendo al instituto porque llegaba tarde.
CUENTO: TOBY Y SU NUEVO DUEÑO JERRY.

Había una vez un perro llamado Toby que estaba abandonado enfrente de una casa. El chico que vivía ahí siempre lo veía pero nunca tuvo la idea de cuidarlo.
El cuento del perro sin dueño
El perro sin dueño

Había una vez un pequeño cachorro llamado Boby, era un cachorro muy bonito y cariñoso. Este cachorro del que hablamos fue adoptado por una familia gallega formada por cuatro hijos y una pareja de humildes trabajadores.
El padre, Pepe, era un panadero, y su mujer, Josefina trabajaba en un matadero, pero aun así, como no daban abasto para criar a cuatro hijos muchos días dejaban de comer ellos para que sus hijos pudieran comer.
Una lluviosa y fría mañana de diciembre, Pepe tenía que ir a repartir el pan por los pueblos cercanos, ya casi había terminado y de repente en medio de la carretera apareció un enorme jabalí, y como Pepe tenía mucho sueño no le dio tiempo a reaccionar. Pepe murió en el acto.
Su viuda al enterarse de lo sucedido empezó a caer en una gran depresión, Josefina acabó suicidándose. Sus cuatro hijos se quedaron huérfanos y los recogieron los servicios sociales.
Boby consiguió escapar. Los vecinos de Luintra, el pueblo donde vivían, lo encontraron desorientado y mal herido y al darse cuenta de que era el perro del panadero, entre todos le construyeron una caseta donde Boby a día de hoy vive feliz.
(Historia basada en hechos reales).
LA MANSIÓN ENCANTADA

LA MANSIÓN ENCANTADA
Y el otro niño contesto:
-" !pues claro que sí! "
Entraron y empezaron a escuchar voces agudas y graves tras un habitación y fueron a investigar. ¡Vieron a dos fantasmas riéndose y hablando ¡. Uno de los dos niños dice:
-" !!Vámonos de esta mansión ya¡¡ ".
Al irse uno de los dos niños pisa un trozo de madera seca y los dos fantasmas salieron de la habitación para ver que había sucedido.
Los dos fantasmas se dieron cuenta que en su mansión había dos niños que estaban espiando .
Uno de los dos fantasmas dijo:
-" !Tranquilos, no os vamos a hacer daño¡ ".
Un chico contesto :
-" !Demostradnos que no nos vais a hacer daño¡ ".
Los cuatro empezaron a contarse chistes , se empezaron a reír y los cuatro se lo pasaron genial. Ya era de noche y los dos niños tenían que regresar a su casa.
Los dos amigos se despidieron de los fantasmas y quedaron en volverse a ver otro día.
LA MUÑECA MALDITA
Era un día muy duro y decidí hacer un mercadillo, en las cajas puse objetos que no utilizaba y uno de ellos era una muñeca .
Puse la muñeca en venta y no se vendió, era la única cosa que no se vendió y yo, mi nombre es Iker, decidí quedármela.
Por la noche empecé a escuchar voces y decidí levantarme de la cama para ver qué estaba pasando. Pasé al lado del salón y vi la muñeca sentada en el suelo, estaba moviendo la boca, me acerqué a ella y decía :
- "¡VETE DE CASA!", - me asusté, no supe qué hacer y se me ocurrió tirarla a la basura y me fui a la cama.
Al rato oí portazos; no eran portazos suaves, no. Todo lo contrario eran fortísimos, fui corriendo a la puerta de salida y no había nadie y justo cuando me di la vuelta estaba esa horrible muñeca y me dijo: - "No tiene perdón lo que has hecho. Me has tirado a la basura. "TE VAS A CAGAR".
Y yo me fui cagando leches a la cama. Finalmente pasé la noche tranquilo porque ya no hubo ningún ruido más.
Al día siguiente me metí a la cama temprano y habían vuelto esas voces,pero esta vez era una vez detrás de otra y fui a deshacerme de esa maldita muñeca, bajé y no estaba. Me apoyé en la estantería de los libros y vi que me estaba empezando a mover.
¡ERA UNA TRAMPILLA!
Empiezo a avanzar por un pasillo oscuro y a lo lejos se veía una luz, me acerque a esa luz y estaba llena de muñecas , salí corriendo de ese sitio y me fui a la cocina, miré y era otra vez esa maldita muñeca, pero esta vez en la mano tenia un cuchillo. Salí de casa y fui a la comisaria y les dije:
-"¡ MI CASA ESTÁ ENCANTADA!" unas muñecas me quieren matar . un policía que se llamaba Gorka, me dijo:
- "Tranquilícese, vuelva a su casa y cuando vea algo fuera de lo normal llama a este número.", y me dio el teléfono de una psicóloga y les dije:
- "¡YO NO ESTOY LOCO, LA CASA ESTA ENCANTADA!"
Fui a mi casa, pero esta vez con una garrafa de gasolina,empapé toda la casa de gasolina. Me tenía que deshacer de esa muñeca, entonces encendí el mechero.
MI CASA ESTABA EN LLAMAS.
Al rato, otra vez, vi aquella muñeca con el cuchillo y en llamas y me dijo:
"¡ME HAS INTENTADO MATAR!" "AHORA EL QUE VAS A MORIR, ERES TÚ!", salí corriendo pero se me apareció de frente.
A los días salió en el periódico que Iker fue acuchillado y le clavaron 24 apuñaladas. Aun están buscando el culpable, no salgan de sus casas y si salen y ven a una muñeca ya podéis correr.
martes, 22 de diciembre de 2009
La magia de la Navidad
Una tarde, el niño cogió un papel y un boli y empezó a escribir una carta para Papá Noel. La carta decía lo siguiente:
“Querido Papá Noel:El año pasado ha muerto toda mi familia, y para esta Navidad quiero encontrar otra familia para ser feliz. Te quiero mucho.”
Cuando acabó de escribir, dejó la carta al lado de la puerta y se fue a dormir. A la mañana siguiente la carta había desaparecido, y pensó en cuánto anhelaba que su deseo se cumpliera.
El día de Nochebuena nuestro amigo ya creía que su deseo no se haría realidad, y que al menos le haría feliz recibir un pequeño regalo por pequeño que fuera. Al caer la noche se acostó a dormir tapado por unos cartones.
Al despertar no daba crédito a lo que veían sus ojos. Estaba acostado en una cama dentro de una habitación llena de juguetes. Se levantó y bajó las escaleras de la casa. En el salón se encontraba reunida una familia alrededor de un árbol de Navidad lleno de regalos. La magia de la Navidad había hecho realidad todos sus deseos.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Cuento de Navidad

Como todas las mañanas Olen se despertó temprano, casi antes que el alba, en su caserío al norte de Pamplona. Pero, ésta no era una mañana cualquiera y ya el bonachón, jatorra y afable con todos, como lo describían sus vecinos, se vestía para comenzar las faenas del día.
No son esas faenas hoy las habituales del campo de todos los días y por eso su ropa era la mejor camisa blanca de los domingos, el pantalón azul marino sin ningún jirón, su mejor chaqueta de pana negra y sus albarcas y calcetines beige de lana pura de sus ovejas.
Tenía una cita esa noche, una cita más importante que la de un enamorado con su querida, pero que le daba mayor gratificación : ver otras caras con ojos brillantes, no se sabía si de sueño o de ilusión.
En el barrio de La Txantrea, un poco más tarde, era Balta quien se disponía a desayunar en su casa. Él sabía que esa comida del día era importante y tenía que estar cargada de energía, aún incluso más que para otras jornadas habituales de su trabajo en una fábrica de automóviles a las afueras de Pamplona. La tarea que tenía para esa noche podía ser, para mucha gente, tan monótona como colocar una pieza de ensamblaje en una carrocería de coche todos los días de seis de la mañana a ocho de la tarde, pero Balta sentía un hormigueo especial en su morena tripa cuando desde el quicio de la puerta oía los gritos de alegría de los niños. Sacó de un bául de blanco marfil un traje de colores vivos y dorados que su bisabuelo dio al padre de su padre y que él esperaba pasar a su hijo Aitor en pocos años. Se lo puso y lo acompañó de unas babuchas del mismo color del sol.
Mel es nuestro siguiente protagonista. Por su pelo canoso parecería que tenía 60 años, pero el pasado 3 de Diciembre, día de la Comunidad que le vio nacer, cumplió sus primeros cuarenta otoños en tierras navarras. Siempre había sido de pelo cano, desde jóven, y ya en el colegio de curas que estudió y donde conoció a sus amigos llamaba la atención por el color de su pelo. Ahora que se había dejado barba parecía incluso más mayor. A Mel no le gustaba llevar más joyas de las necesarias, como el añillo que heredó de su padre, un señor de negocios del Este de Europa, pero esa noche sabía que debía liderar al grupo de amigos en ese momento tan especial, y Mel sentía cómo le veían con respeto, aunque también percibía el temor de los más pequeños.
Eran las tres de la tarde y Casper estaba en el restaurante del Corte Inglés comiéndose un menú en la séptima planta del centro comercial. Allí se había acercado para cerrar los acuerdos con la prestigiosa marca comercial y desarrollar el negocio que tradicionalmente llevaba a cabo con sus amigos y socios anualmente. Aunque Casper era el más jóven de todos tenía gran capacidad de persuasión con sus palabrasy siempre embaucaba tanto a las mujeres y hombres como se ganaba a los niños. Seguramente por su cara juvenil, éstos últimos lo aclamaban al que más, y solía tener durante todo el año su correo electrónico abarrotado de mails y su buzón no soportaba más cartas, así que siempre tenía que coger un apartado de correos en la oficina del Paseo de Sarasate, a donde se había acercado antes del almuerzo.
Hacía poco que había pisado, de nuevo, tierras navarras. De hecho llegó al aeropuerto de Noáin a las 17 horas procedente del aeropuerto de Luton en Inglaterra. Chris era el mayor de todos, incluso mayor que Mel, sólo por dieciocho meses, pero era el mayor. Sus padres eran de un país del norte de Europa y se trasladaron cuando él era un niño al país de la Coca Cola, donde, como le contaron una vez, cambiaron el traje tradicional blanco por uno más colorado que era el que llevaba cuando bajó del avión. Ahora todos le conocían por Fat Chris, que podía ser por dos razones: una, porque era padre de dos preciosas niñas rubias; y otra, podría ser porque había perdido esa figura estilizada que tenía cuando jugaba a fútbol sala con sus amigos Olen, quien era el portero, Balta, Mel y Casper- quien lo presentó a los demás, pajes incluidos. A veces los niños eran al que menos entendían, sólo sabían repetir su risita aguda y estridente: “jojo”,pero era muy parecido a Olen, sobre todo, en su volumen y en su bondad.
Por fín, llegó la hora. La noche había caído en las calles de Pamplona, y aunque era medianamente temprano, no había nadie en la Plaza del Castillo. Parecía la noche propicia para un reencuentro entre varios amigos.
Se había echado la niebla en nuestra ciudad y nada se veía a más de dos metros de distancia, cuando de repente, de entre la bruma salieron ellos, cada uno de una esquina de la plaza: Olen, Mel, Casper, Balta y Fat Chris. Desde pequeños habían visto a sus familiares seguir esa tradición de generación en generación, pero cada uno en su tierra, en su país, cada uno por su lado. Ahora habían decidido unir sus tareas y empezar por la ciudad que les unió, Pamplona.
Los cinco amigos sabían que las ilusiones de los niños y adultos eran difíciles de cumplir, pero intentarían ayudar a todos. En su “patrulla” por toda la ciudad dejaban objetos materiales para todos los que se habían puesto en contacto con ellos, pero aparte sabían que en cada casa que visitaban sus habitantes verían realizados sus sueños de todo el año y, por eso, Olen, Mel, Casper, Balta y Chris se mostraban felices y creían que aunque sólo por un día la felicidad podía ser la gran protagonista de cada rincón de Pamplona.
Esta es una historia real y ficticia, de amor y amistad, de reencuentros y alegrías, de regalos y valores. ¿ Es eso la Navidad para ti ? Yo espero que sí, y está en cada uno de nosotros el que la Navidad no sólo sea un día al año, y que traslademos, de generación en generación, de padres a hijos, entre paises, culturas, razas y religiones diversas que el amor, la paz y la felicidad está en los más pequeños detalles y que debe estar presente en nuestros corazones cada día de nuestras vidas.
P.d.: Estoy de acuerdo con todo lo del rap excepto los insultos y el fin de Papa Noel, tan sólo que es un invento de los estadounidenses.
martes, 15 de diciembre de 2009
Una historia de Halloween
Aquella noche disfrutaron de una cena en familia, hasta que llegó la hora de acostarse a dormir. Cada cual se encontraba durmiendo en su cama, cuando de repente Lucía despertó sobresaltada por un ruido grave que venía del sótano. Dio un salto de su cama y fue corriendo a despertar a sus hermanos para contarles lo que había sucedido.
Los tres hermanos fueron juntos a ver cuál era la fuente de ese extraño sonido. Cuando llegaron a la escalerilla que descendía al sótano se detuvieron e intercambiaron miradas, como si los tres supieran que algo se escondía allí abajo y les estaba acechando. Animados por Ander, cogieron valor y abrieron la puerta del sótano.
La luz de la Luna entraba por una pequeña ventana del sótano, y grande fue la sorpresa cuando de pronto distinguieron una sombra proyectada por la tenue luz contra la pared del fondo. Era una extraña criatura de forma redonda, con pelos erizados y afiladas garras. Todos se quedaron paralizados, sin poder mover ni un solo músculo del cuerpo. Grande fue el alivio que sintieron cuando la criatura dio un salto y salió a la luz. Se trataba de Lucky, el gato de la familia.
Ya de regreso a sus habitaciones, los niños se fueron a dormir. Poco duró su sueño. Julian despertó sobresaltado oyendo el mismo ruido que su hermano menor. Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando vio al gato de la familia en la primera planta. Despertó a los demás y tras una pequeña discusión decidieron bajar a investigar.
Al bajar al sótano, esta vez vieron a un niño rubio que tendría la edad de Lucía. Hablando con él averiguaron que su nombre era Astaroth. El niño les contó que estaba prisionero en ese sótano y que necesitaba ayuda para liberarse.
-¿Cómo podemos ayudarte? – preguntaron al unísono los hermanos.
- Ya lo habéis hecho – les respondió el niño mientras hacía un raro gesto con una sonrisa malévola en su cara.
Inmediatamente fueron teletransportados a un extraño sitio de otra dimensión. El niño había cambiado su aspecto al de un horrible ogro verde. Los hermanos se encontraban arrinconados sin posibilidad de escapar, cuando el ogro se arrojó encima de ellos. Ander y Julian intentaron defenderse del ogro, mientras que Lucía gritaba con los ojos fuertemente cerrados. No tenían ninguna oportunidad de salvarse. El primero en morir fue Julian. Con un tremendo golpe el ogro arrancó su cabeza y la arrojó dentro de un caldero. Después cayó Ander, que lloraba junto a lo que quedaba del cuerpo de su hermano. De un zarpazo el ogro le quitó su corazón.
De pronto cesaron los gritos y los ruidos. Lucía estaba agachada en el suelo con sus ojos tapados. De a poco se fue calmando pensando que todo era una pesadilla. Cuando estuvo más tranquila abrió los ojos. Sólo descubrió que estaba en el suelo del sótano junto a los cadáveres de sus dos hermanos.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Halloween en casa del panadero
Los tres salieron a la calle disfrazados sobre las 8. Iban corriendo de casa a casa sin pensar quién o qué podría haber dentro. Cuando tenían los tres sacos y ya no había casas para desvalijar fueron camino a casa.
De repente oyeron una música extraña los dos chicos se dirigieron hacia ella, Pablita no quería ir por que tenia miedo y siguió el camino que le llevaba a su casa.
Los dos hermanos siguieron la música y encontraron la vieja casa del panadero. Entraron y se encontraron todos los cristales rotos y el suelo y las paredes manchadas de sangre. Entonces cuando vieron todo aquello se fueron a dar la vuelta para irse a casa cuando de repente un hombre les cogió de las blusas y se los llevo a una especie de despensa donde había más niños en peores condiciones que ellos dos.
La hermana que ya estaba en casa sospechaba algo porque normalmente ya habrían llegado. Entonces cogió el abrigo y se fue a buscar a sus hermanos. Cuando estaba buscándoles escuchó una muica y con un miedo increíble en el cuerpo siguió la música y se encontró con la casa del panadero, entonces vio al loco del pueblo y se escondió en los arbustos.
La niña se preguntó qué haría el loco allí, cuando normalmente solía ir de cacería al bosque. Cuando el loco se fue camino al bosque la niña entró inmediatamente, buscó y buscó y al final les encontró y los tres se fueron de la despensa prometiendo a los demás chicos que volverían a por ellos.
De repente cuando estaban en medio de la casa con la puerta de par en par ya confiados de que iban a salir entró el loco, no había dónde esconderse ya que era una casa abandonada donde no había muebles.
El loco empezó a atacar y los niños al ver que no tenian otra cosa que poder hacer atacaron también.
La niña como era muy lista les dejó a sus hermanos luchando, ella se fue en busca de alguna herramienta que le pudiese ayudar. Encontró una palanqueta o algo parecido y le pareció la mas adecuada. Entró en la casa y por detrás sin que se diera cuenta le dio en toda la cabeza.
Fueron a casa para llamar a la policia y contarles todo lo sucedido. Todos los niños se fueron a casa después de que la policia les interrogara y pasar por la ambulancia los que lo necesitaban.
El loco se fue a la carcel y los tres niños salieron en el periodico como grandes héroes.
martes, 1 de diciembre de 2009
Hércules y sus padres
Duró unos minutos inconsiente , su familia estaba preocupada , por que sabían que ella estaba embarazada. Pero ella no lo sabía , su madre la fue a ver a su cuarto y le dijo que estaba esperando un hijo.
La Diosa no supo qué decir , porque sabía que el padre era el Dios de la oscuridad . Pasaron los meses y ya tenia su hijo, se llamaba Hércules.
Cuando tenia 10 años, Hércules quiso buscar a su padre, pero su madre no le dejó. El Dios de los sueños le ayudó a encontrar a su padre. Hércules, dormido, soñó con su papá , estaba en el castillo oscuro.
A la mañana siguiente escapó y fue al castillo. La luz desapareció , sin razones la diosa buscó a Hércules , pero no lo encontró , se dio cuenta de que se había escapado.
Hércules llegó al castillo, llamó a su padre y el Dios de la oscuridad se enfadó. Hércules le explicó lo que sucedió. Los dos fueron en busca de la Diosa y vivieron para siempre juntos y felices.
Desde entonces exisitió en el mundo entero el día y la noche.
¿Y la Navidad?
Si iba a la escuela, su mamá salía corriendo tras él para alcanzarle la mochila, si iba a jugar a la pelota, se acordaba al momento de patear que la había dejado en su casa.Dindón era famoso en su cuidad por perder las cosas, pero como todos lo sabían, cada cosa que aparecía y no tenía dueño, ya sabían a quién preguntarle.
Dindón amaba la Navidad. La esperaba con ansias y -siempre y cuando no los perdiera- le gustaba mucho leer cuentos y ver películas de Navidad. Sus padres no creían demasiado y por ende no le hablaban de lo que era realmente, por lo que el duendecito creció creyendo que la realidad era lo que le mostraban los libros y las películas. Mientras fue muy chiquito no hubo problemas, pero cuando creció las cosas se complicaron. Desde muy pequeño Dindón creció -como tantos niños escuchando historias de blancas Navidades- donde todos los paisajes se cubrían de nieve, los niños hacían muñecos con bufandas y los arbolitos más que verdes, eran blancos.
En las películas que veía ocurría también lo mismo, Papá Noel, muy abrigado, sobrevolaba con su trineo blancas montañas y sus renos tenían siempre la punta de nariz llena de nieve. En cada cuento, en cada relato y cada película Dindón se acostumbró a ver una Navidad blanca, paisajes con nieve, gente abrigada, árboles plagados de copos y renos con la punta de las narices muy frías.
Con el tiempo Dindón creció y ahí empezó la gran confusión. La primera Navidad que Dindón tuvo más conciencia de las cosas, se enfrentó a lo que él creyó era un grave problema.
Esperaba la Navidad con muchas ganas como siempre y también como era costumbre leía y releía los mismos cuentos y veía las mismas películas; las que le habían quedado, pues otras las había perdido.
Un día salió a la calle y se dio cuenta que, a pesar de faltar poco para el 25 de diciembre, el calor era realmente agobiante, el sol se había quedado como paradito firme arriba de él y todo brillaba bajo su luz. Nada encontró de blanco en el paisaje que veía, los verdes eran muy verdes, no había renos, sino perros callejeros cuyas narices no estaban para nada congeladas y por más que buscó y buscó no encontró ni un solo muñeco de nieve.
Comenzó a correr desesperado, creyendo que –una vez más- había perdido algo. Los otros duendes que lo vieron pasar corriendo y con carita de preocupado, le preguntaron qué le pasaba:
– ¿Dónde está? ¿Dónde está? Gritaba Dindón desesperado.
– ¿Dónde está ,qué amiguito? Le preguntaba los vecinos, creyendo que –como era costumbre- había perdido algo.
– ¿Dónde está? ¡No la veo, no la veo!
– ¿Qué perdiste esta vez Dindón? Se escuchó al unísono
– Perdí la Navidad. Se perdió, no está, la debo haber perdido yo. Sollozaba muy triste el duendecito.
Nadie entendía nada. Todos los duendes se miraban entre sí y finalmente miraban al pobre Dindón que no hacía más que llorar sin consuelo.
– ¿Cómo se va a perder la Navidad amiguito? ¿Qué estás diciendo? Preguntaban unos.
– Con este duendecito nunca se sabe. Decían otros. Vive perdiendo todo, a ver si termina siendo cierto y nos quedamos todos sin Navidad.
Cuando pudo calmarse un poco Dindón les explicó:
– La Navidad es blanca, tiene nieve, renos con la punta de la nariz como helados de agua, muñecos hechos en las plazas con narices de zanahoria, hace frío y los árboles no son verdes, pues están llenos de copos blancos que los cubren. ¡Todo eso se perdió! Volvió a sollozar nuestro amiguito.
Los demás duendes lo miraban creyendo que el pequeño no sabía lo que decía, pero en realidad sí sabía. Nadie le había enseñado lo que era la Navidad realmente y fue creciendo creyendo la realidad salía de un cuento o de una película.
– ¡Ya decía yo que este pequeño era un peligro! Miren lo que fue a perder ahora. Intervino un duende gruñón que nada entendía de ilusiones, creencias y Navidades.
– ¡Pero qué dice! Le contestó otro, ¿no ve que está confundido?
– ¡Es culpable! Decían unos que tampoco creían mucho en nada.
– ¡Culpable de qué! Retrucaban otros que no sólo creían, sino que sabían verdaderamente lo que era la Navidad y de qué se trataba.
– Creo que acá hay una gran confusión, dijo un duende viejito y muy sabio. Dindón no hay de qué preocuparse. Agregó.
– ¡Cómo que no! Lo que veo en nada se parece a cómo yo veo que es la Navidad. ¡Se perdió, se perdió y seguro yo tengo que ver con esto!
– Tranquilo amiguito. Aquí no se perdió nada. Lo que ocurre es que creciste sin que nadie te explicara se qué trataba y cómo era. Navidad, es siempre Navidad, haya nieve o sol, calor o frío. No pasa por el paisaje y lo que nos cuentan relatos o películas de otros países.
– No entiendo, no entiendo. Decía Dindón agarrándose su gorrito de duende temiendo perderlo.
– En Navidad celebramos el nacimiento del niño Jesús, para esta época en algunos lugares hace mucho frío, en otros, como nuestra cuidad, mucho calor. Lo importante es festejar junto a los seres que amamos que Jesús ha nacido y que con él, nacen nuevas esperanzas y una vida nueva para todos.
– ¿Y la nieve, y los renos con sus narices congeladas? Preguntó Dindón.
– Esa es la forma con la que representan en otros lugares, pero la Navidad es una, está en el corazón de cada uno, en el amor hacia los otros, en compartir con los seres queridos ese momento tan importante. Se trata de estar en familia, con calor o frío, con lluvia o sol.
Dindón miraba al duende viejo tratando de entender lo que nunca nadie le había explicado correctamente.
– Te repito amiguito, la Navidad no depende de lo que veas a tu alrededor, cada 25 de diciembre se produce el mismo milagro, el niño Jesús vuelve a hacer y lo hace en el corazón de cada uno de nosotros, los que creemos.
– ¡Ahora sí entiendo! Entonces no se perdió, yo no hice nada, no importa que nuestro paisaje no sea el que siempre vistió la Navidad para mis ojitos.
– Eso es, no busques afuera lo que está dentro tuyo, creo que sería bueno que hables con tu familia sobre esto ¿no te parece?
– ¡Gracias, muchas gracias amigo! Grito el duendecito y salió corriendo muy contento a su casa.
Por primera vez y gracias a la confusión de Dindón, su padres se pusieron a pensar que jamás le habían enseñado a su hijo de qué se trataba realmente la Navidad. Fue hermoso descubrirlo juntos, en familia.
Así fue que Dindón ,y sus papás también, aprendieron realmente que el milagro de la Navidad no vive en un copo de nieve, ni en un paisaje blanco. Es un milagro que año a año se renueva en el corazón de cada duende o persona que cree.
De todos modos y por las dudas, cada diciembre Dindón les recordaba a su familia y todos los que lo quisieran escuchar de qué se trataba la Navidad, no fuera cosa que el verdadero espíritu navideño volviera a perderse.
Una Navidad diferente
El 22 de Diciembre acabaron las clases para ellas, les quedaban por delante 17 días para disfrutar al máximo de esas esperadas vacaciones.
Ese mismo día quedaron para ir al cine, a la entrada del cine les esperaba la primera prueba de esa Navidad, una mujer no muy mayor, despeinada y con una mirada triste, estaba pidiendo limosna, con un cartel que decía: “No tengo dinero, no tengo casa, por favor aceptaré cualquier tipo de ayuda”.
Ellas en ese momento comentaron lo desagradable de la situación, pero no imaginaron que esa señora era el principio de su historia. Después de salir del cine, fueron a comer algo y después a casa.
Al día siguiente, quedaron en la parada del autobús para ir al cetro comercial. Una vez allí, estuvieron probándose ropa, puesto que sus padres les habían dado dinero para comprarse algo, aprovecharon también para comprar algún regalo para su familia, ya que al día siguiente era la noche del Olentzero y aunque ellas no creían en esas cosas, compraron un detalle para sus padres y hermanos.
A la salida del centro comercial, en la puerta sentado en el suelo, vieron a un hombre de unos cuarenta y tantos años, con barba de varios días y la ropa que parecía dos tallas más grandes de la suya, era de noche, hacía mucho frío y en un principio sintieron miedo y cuando se fueron acercando, vieron que había un cartel a su lado que decía: “No tengo dinero, no tengo casa, por favor aceptaré cualquier tipo de ayuda”, era su segunda prueba de la Navidad. Las cuatro amigas de miraron, pero no hicieron ningún comentario, se dirigieron a coger el autobús y quedaron en que al día siguiente irían a ver el desfile del Olentzero.
Por fin había llegado la Nochebuena, y como en la mayoría de las casas, habían preparado el árbol de Navidad y lo habían adornado con muchas cintas y muchas bolas. Esa noche vendría toda la familia a cenar, y aunque a ellas les agobiaba la visita de abuelos, tíos, primos… tendrían que aguantar, porque ya sabían que luego van los regalos, la paga… Y merecía la pena! Ya que este año, Goizeder había pedido un móvil nuevo, un ipod, y varias prendas de ropa y calzado, estaba deseando que llegaría la noche para que le dieran lo que había pedido.
A las cinco en punto, estaban ya todas en la calle, comentaban lo que habían pedido cada una y aunque no creían en el Olentzero, ni tampoco en los reyes, sabían que en su casa siempre había regalos para ellas. Se fueron a ver el Olentzero y les hacía gracia que los niños pequeños, le gritaban para pedirles regalos y entregaban sus cartas pensando que esa noche mágica el Olentzero pasaría sin que ellos le vieran y dejaría lo que ellos habían pedido debajo del árbol. Son cosas de niños y ellas aunque todavía tenían 12 años, pensaban que eso ya no era para ellas, que ellas eran ya suficientemente mayores para creer esas tonterías, para ellas la Navidad sólo era estar de vacaciones, gastar y recibir regalos, esa era su idea.
Cuando se dirigían nuevamente a terminar las últimas compras, en medio del alboroto de la gente que se iba a su casa a preparar la cena, se chocaron de frente con una niña de unos seis años que entre sollozos les dijo que se había perdido, se apartaron del lugar del alboroto y ya más calmada la niña les dijo que había acudido con su mamá a entregar la carta al Olentzero y como se perdió no había podido entregar su carta, tenía ojos tristes y encima se había perdido.
Las cuatro amigas le dijeron a ver si tenía el número de móvil de su madre o alguien de su familia y la niña contestó que sus padres no tenían móvil, a ellas les pareció raro que ninguno de sus padres tuvieran móvil en estos tiempos que hasta ellas tenían pero no le dieron importancia. Le preguntaron a ver donde vivía, y después de varios datos que les facilitó la niña decidieron llevarla a su casa. Por el camino la niña les dijo que sus padres no trabajaban, a ellas no les extrañó ya que sabían por varios de sus familiares, que el trabajo estaba muy mal y había poco.
Por fin llegaron al lugar donde les había guiado la niña, pensaron que se había equivocado porque entraron a un tipo de albergue donde había mucha gente. Entraron hasta dentro y al fondo estaba su madre que se abrazó en seguida a la niña, por la otra esquina apareció su padre y los tres se abrazaron un buen rato. Cual fue la sorpresa de las amigas cuando descubrieron que la madre era la mujer que habían visto en el cine pidiendo y el padre era el hombre de la ropa grande del centro comercial.
La pareja se acercó a darles las gracias a las chicas y después de invitarles a un chocolate caliente, les contaron la realidad de su historia, eran una familia normal, vivían en una casa muy bonita, pero el destino quiso que el padre se quedara sin trabajo, la madre tenía una enfermedad en los huesos y no podía trabajar, después de mucho luchar al final les quitaron la casa y se quedaran sin nada. En el albergue les proporcionaron alojamiento y comida, por eso estaban pidiendo en la calle, porque en poco tiempo de tenerlo todo, pasaron a no tener nada.
Las chicas se quedaron de piedra, se marcharon de allí muy tristes, pensando en esa pobre familia que podía ser cualquiera de ellas, al rato volvieron y le dieron los regalos a la niña, diciéndole que se habían encontrado con el Olentzero y se los había dado para ella.
Por fin comprendieron el verdadero espíritu de la Navidad, poder estar con tu familia y disfrutar de ella porque nunca sabes lo que te deparará el futuro.