Mis citas

Cita de Juan José Millas en El País el 19 de Noviembre de 2009

"Los vocablos no sólo contienen definiciones, también tienen sabor, textura, volumen, que las hay imposibles de tragar, como el aceite de ricino y las que entran sin sentir, como un licor dulce.
Las que curan y las que hacen daño, las que duermen y las que despiertan. Las que proporcionan inquietud y paz. Hay palabras, incluso, que matan".
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jueves, 19 de noviembre de 2009

Cultura Urbana



ESTETEXTO LO EXTRAJE DE INTERNET:
Es mi opinión sobre el graffiti
Luis Galván
Tan viejo como el hombre:

La sola mención de la palabra hace que tiemblen las paredes y que más de una yugular amenace con estallar. La especie, sin embargo, es tan vieja como el Hombre. Apenas erguido, aún tambaleante, el homo sapiens fue presa inmediata de la irresistible tentación de registrar tal acontecimiento en la paredes de sus residencias prehistóricas en Aurignac, Lascaux o Altamira.

Desde aquel lejano entonces, ninguna muralla ha estado a a salvo de la inspiración de una mano que escribe o dibuja, dejó sus huellas en los prodigios de Gizeh, en los templos mayas del Tical y en los arenosos laberintos de Susa. Fue la misma mano que en los muros del palacio de Baltasar, rey de los caldeos, escribió la más enigmática de las anunciaciones:

"Mene mene tekel u-parsin", cuya traducción a lo fatal se la debemos a Daniel, el profeta.
Antes de que el Vesubio castigara para todos los tiempos a la pecaminosa Pompeya, aquella mano garrapateó alegremente en la Via di Stabia:
"Chryseros cum Sucesso hic terna futuimus" (Aquí folló Chryseros tres veces con Sucesso).
Y en las tinieblas de la Torre de Londres o en la sempiternamente asoleada cara occidental del Muro de Berlín esa misma mano continuó su larga crónica de nostalgias e iracundias.

Y continúa escribiendo, rayando, pintando, arañando en todas las superficies posibles e imposibles. Esa mano no encontrará paz mientras haya una razón que la inquiete. Independientemente de formas y contenidos y a despecho de todo el poder del estado el graffiti goza de una porfiada presencia que lo hace emular con la eternidad.

'Yo estuve aquí'


El graffiti es anárquico por naturaleza, sus autores permanecen por principio en el anonimato.En contra de los esfuerzos policiales y a pesar de los llamados morales de ediles inmaculados el graffiti, como hijo de la urbe, sólo terminará con el fin de la ciudad. Ni un minuto antes o después.

Graffiti y ciudad están unidos indisolublemente por toda la vida y hasta que la muerte los separe. Aceptado este hecho, vale la pena preguntarse si no sería más razonable tomar y comprender el graffiti como un signo de su tiempo, antes que entregarse al sísifo trabajo de querer erradicarlo. Porque el graffiti es un componente innegable del psicograma de nuestras ciudades, en nuestro tiempo.

Cierto es que sólo en pocos graffitis se adivinan intenciones estéticas. Como en otras artes mediales establecidas también aquí son infrecuentes la idea desafiante, el verbo ingenioso o la imagen más allá de la medianía.

La mayoría de los graffitis de hoy corresponden a la categoría más simple de su especie: los tags. Desde su apoteósica aparición en Nueva York, hace más de cuarenta años, estos han devenido por desgracia en esos primitivos mamarrachos que hacen sospechar que sus autores no pueden hablar, sino sólo eructar. Son nombres, iniciales o rúbricas dibujadas con un solo trazo de spray o marcador. Su supuesto y único mensaje: "YO ESTUVE AQUI" se esfuma tras los muros de sus códigos secretos. Es ese el tipo de graffitis que domina la calle y la hace verse desoladamente sucia.

Expresión del alma:

Los moralistas municipales afirman que la pared es papel del lumpen. Es posible que tal rudeza no peque de originalidad, pero en un punto tiene razón: en toda pared se puede escribir. Qué se escribe, es lo que enfurece a los sumistas de las ciudades latinoamericanas.No son ciertamente la queja y la burla sobre las miserables deficiencias de este mundo y del cielo los únicos temas que mueven y conmueven la mano del graffitero. Una y otra vez se dejan arrastar por razones más hermosas, por motivos más sublimes. Cuando eso sucede, cuando el viejo milagro del asombro poético vuelve a ocurrir, entonces la mano que habla debe hurgar más profundo en la palabra.

Y su voz se hace queda cuando pregunta: "¿Quién gritó cuando nació el azul?". Se asombra en medio de la noche ilegal: "Aún existe el silencio". Percibe el aliento de su ciudad materna y anota: "El viento trae el aullido de una rata".Los enamorados por su lado, hacen de la pared lo que siempre ha sido desde sus comienzos: poderosa trompeta del amor feliz o desgraciado. Pues todo el mundo debe saberlo: "Tu abrazo, una telaraña llena de luz" o "Voy a llorar, voy a ladrar, pero nunca, nunca más volveré a hablarte". Y el susurra: "Espera por mí, desnuda entre los escorpiones". Y ella responde: "Allí estaré, con tu veneno en mi sangre".

Quizás algún día, cuando el graffiti devenga en poesía, será mucho más peligroso de lo que hoy podemos imaginar. Puede ocurrir entonces que un día, un ejército de soñadores se decida a responder la pregunta :

"¿Por qué no damos entre todos una patada a esta enorme burbuja gris?", con la osadía de la práctica.

Hallowen en Pamplona


Era una noche fría y oscura...ibamos mi cuadrilla y yo por la calle, cuando de repente un amigo mio propuso la idea de ir a un antiguo hospital situado aproximadamente donde el seminario de Pamplona.

Se llama San Francisco Javier. Fuímos sobre las once y media de la noche.

Al principio, nadie se atrevía a entrar allí. El amigo que propuso la idea nos iba convenciendo cada vez más y más hasta que entramos. Entramos todos.

Eramos seis, el primero de todos iba con un palo de hierro en la mano para defenderse de algún mendigo que pudiera andar por allí. Todo estaba
negro cristales rotos, las puertas crujían.

Verdaderamente asustaba. Cuando ya estábamos más tranquilos oímos una especie de gemído muy fuerte. Yo no pensé que ocurriría ni dónde estaban mis amigos. Nada, simplemente eché a correr como jamás en mi vida había corrido. Conseguimos salir todos pero al salir nos dimos cuenta de que faltaba uno de mis amigos. ¿Donde está?

Volvímos a entrar mas asustados que nunca, ibamos gritando por la clínica:

- ¡Iñigo! ¿dónde estás? y no contestaba ;volvimos a gritar tampoco contestaba seguíamos intentándolo hasta que contestó.
-¿Dónde estás? gritamos de nuevo.
- Estoy en el piso de arriba , gritaba él con voz temblorosa.

Subímos al piso donde se encontraba y estaba atrapado en un agujero causado por el deterioro del edificio. No podíamos sacar a Iñigo, tuvímos que llamar a los bomberos. Vinieron y llamaron a todos nuestros padres. Todo fue un horrible susto que espero no volver a vivir jamás.