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Mis citas

Cita de Juan José Millas en El País el 19 de Noviembre de 2009

"Los vocablos no sólo contienen definiciones, también tienen sabor, textura, volumen, que las hay imposibles de tragar, como el aceite de ricino y las que entran sin sentir, como un licor dulce.
Las que curan y las que hacen daño, las que duermen y las que despiertan. Las que proporcionan inquietud y paz. Hay palabras, incluso, que matan".

viernes, 28 de noviembre de 2014

Via Augusta y Via de Italia en Hispalis




Gran calzada romana. En un primer momento recibió el nombre de Vía Máxima, pero cambió su nombre cuando Augusto la amplió a principios de su gobierno. Un viajero podía seguir la vía Augusta desde Gades (Cádiz), a lo largo de la costa española, hasta entrar en Francia y llegar hasta la costa de Italia, donde la vía recibía el nombre de Vía Aurelia, y llegar a Roma. Era la vía continua más grande de todo el Imperio.


La Vía Aurelia (Augusta), que seguía la costa del Tirreno, era el camino más fácil para llegar a la Galia, aunque también el más largo. Se empezó a construir en el año 241 a.C.; en un primer momento, había sido planeada para llegar tan sólo hasta Luna, la más distante de las ciudades costeras etruscas. Las primeras obras fueron iniciadas por Aurelio Cota, quien la dio su nombre; este primer tramo tenía un a longitud de 250 km. En el 109 a.C., la vía fue ampliada hasta Génova por el censor Marco Emilio Escauro.

Tenía su origen en el Forum Boarium de Roma. Posteriormente, cruzaba el río Tíber por el Pons Aemilius y, tras ascender la colina del Janiculum, salía de la ciudad por la Puerta Aurelia. Siguiendo unos terrenos suavemente ondulados se dirigía a la costa, la cual alcanzaba en la localidad de Alsium (la actual Palo). A continuación, atravesaba Cerveteri, la antigua Caere, para luego conducir hasta Cetumcellae (la moderna Civitavechia), desde cuyo puerto de Trajano partía la ruta hacia Cerdeña. Desde allí, la calzada continuaba paralela a la costa, distante de ésta entre un kilómetro y medio y tres. De este tramo partían numerosos ramales. La siguiente parada era Cosa, que se encontraba a 138 km de Roma. El trazado seguía desde aquí la costa del mar de Liguria hasta llegar a Genua (Génova). Siguiendo paralela a la costa, pasaba por Albingaunum (Albenga) y Albintimilium (Vintimille).



Cruzaba los Alpes en la villa de Alpe Summa. Al pasar la frontera con las Galias, adoptaba el nombre de Vía Augusta, aunque algunas inscripciones se referían al tramo galo con el nombre de Vía Domitia, debido a que fue el procónsul Domiciano Ahenobarbo quien inició la construcción de este tramo, en el 120 a.C. La calzada pasaba por Mónaco, más concretamente por las colinas existentes encima de Montecarlo y Niza (Nicae). A partir de este punto, la vía seguía la costa. En algunas partes de este tramo la calzada era tan estrecha que Estrabón llegó a quejarse de que resultaba intransitable.



Tras atravesar la localidad de Frejus, seguía hasta la ciudad termal de Aix-en-Provence, localidad que en 125 a.C. se convirtió en la primera colonia romana fundada en las Galias. Desde este punto, la carretera se adentraba hacia el interior con el fin de evitar las bahías y pantanos existentes en la desembocadura del Ródano. La vía cruzaba un pequeño río denominado Touloubre por medio de un puente de un sólo arco, el Pont Flaives, que fue construido en época de Claudio. A partir de ahí, todas la vías romanas de las Galias desembocaban en la Vía Augusta. Cruzaba el río Ródano por un gran puente permanente, a la altura de Arlés, mientras que a través de Nimes y Bèziers alcanzaba Narbona.



La Vía Augusta era una de las principales vías de comunicación del Imperio Romano, siendo la calzada más larga de la Península Ibérica con sus 1.500 Km. de recorrido, desde los Pirineos hasta Cádiz. Utilizando en parte tramos de épocas anteriores, debe su nombre al emperador Augusto, que ordenó su ejecución global y la mejora de sus viales entre los años 8 y 2 a.C.



Esta vía, que reúne al menos 96 monumentos, empieza su recorrido por Cataluña, al noreste de España. En esta primera etapa, que comprende casi 700 kilómetros, la vía atraviesa Girona, Barcelona y Tarragona. Durante su viaje podrá apreciar los paisajes de viñedos a la vez que disfruta de monumentos que datan del antiguo Imperio Romano como el Arco de Barà, en Roda de Barà (Tarragona). Precisamente en Tarragona, a la que los romanos llamaron Tarraco, se halla un impresionante conjunto arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


La siguiente gran zona que atraviesa la Vía Augusta es Castellón, Valencia y Alicante, en la Comunidad Valenciana. El recorrido es de 425 kilómetros y buena parte del mismo transcurre a menos de 25 kilómetros del mar Mediterráneo. Vestigios de mansiones, puentes y arcos monumentales como el de Cabanes (Castellón) salen a su paso en un inolvidable viaje que transcurre por lugares como Jávea y Elche (Alicante) o Sagunto (Valencia), donde podrá visitar su Teatro Romano. Los paisajes de frutales, sobre todo los naranjos, le acompañarán durante el camino. Además, no se puede perder los magníficos parajes que rodean a la Vía Augusta como el Desierto de las Palmas en Castellón, o los parques naturales de la Albufera en Valencia y Carrascal de la Font Roja en Alicante.



La tercera etapa de esta milenaria ruta se desarrolla en Andalucía, al sur de España, y transcurre por Jaén, Córdoba, Sevilla y Cádiz, siguiendo el cauce del río Guadalquivir. La primera grata sorpresa aparece en Linares (Jaén), donde puede encontrar las ruinas romanas de Cástulo. Pero, sin duda, uno de los tramos mejor conservados y que más le fascinará es el que va desde Sevilla hasta Carmona. Allí le esperan la necrópolis romana y la Puerta de Sevilla.
Después de recorrer parte de las marismas, el área montañosa de Sierra Morena y los viñedos del sur de España, se llega hasta Cádiz, donde la desembocadura del río Guadalquivir en Sanlúcar de Barrameda pone punto final a un viaje imborrable por la Vía Augusta, una auténtica ventana abierta al pasado.



La mayor parte de los caminos conocidos convergen en Caesaraugusta, uno de los nudos de comunicaciones más relevantes de Hispania. Las vías De Italia in Hispaniaslas de Asturica Terracone, Turiassone Caesaraugusta y Asturica per Cantabria Caesaraugusta forman una gran arteria que cruza el territorio de este a oeste, pasando por Mendiculeia (Monte de las Pueblas en Tamarite de Litera), Tolous (Cerro de la Alegría en Monzón), Caum (en las cercanías de Berbegal), Pertusa(Pertusa), Osca (Huesca), Bourtina (Almudévar), Gallicum (El Convento en San Mateo de Gállego), Caesaraugusta (Zaragoza), Allobone (Alagón) y Balsione (por la zona de Mallén). La ruta Caesaraugusta Beneharno permite enlazar a Caesaraugusta con las Galias a través del Summo Pyreneo (Puerto del Palo). 



Las vías entre Caesaraugusta Pompaelo, una directa y otra a través de Cara (Santacara. Navarra) enlazan la ciudad con Pompaelo y el otro paso transpirenaico (Ibañeta-Navarra). Son varias las vías procedentes del centro de la Meseta y Mérida que llegan a través del valle del Jalón, pasando por Arcobriga (Cerro Villar. Monreal de Ariza) Aquae Bilbilitanorum (Alhama de Aragón), Bilbilis, (Cerro Bámbola. Calatayud) y Nertobriga (Calatorao). Las comunicaciones con el Levante y la Meseta sur se hacen mediante la vía que se dirige hacia Laminio (La Alhambra. Ciudad Real) y las rutas que a partir del nudo de comunicaciones de Contrebia Belaisca (Botorrita) permiten, siguiendo por la margen derecha del Ebro, llegar a la costa tarraconense y levantina.

En el mundo romano republicano la red viaria del valle medio del Ebro se articula en un primer momento en torno a la ciudad de llerda, a esta ciudad llegan las rutas procedentes de la costa, Barcino y Tarraco, y desde la misma parten las que se dirigen hacia Osca y el sudoeste siguiendo el curso del río Cinca (miliario de Q. Fabio Labeo hallado en Torrente fechado hacia el 110 a. de C.). La fundación de la colonia Celsa (44 a. de C.) y la construcción en sus inmediaciones del puente citado por Estrabón induce a pensar en un proceso de organización de calzadas al servicio de la colonia. Además, desde Celsa se puede acceder hacia el interior de las tierras turolenses a través de los valles de la margen derecha del río Ebro y siguiendo su curso en dirección noroeste hasta Salduie (Zaragoza). Esta calzada que se denominó: VIA AVGVSTA, según los miliarios (4-5 a. de C.) de Augusto que se han hallado sobre la misma, perdió gran parte de su valor al fundarse Caesaraugusta.


En el imperio la organización del sistema de calzadas gira en torno a la colonia Caesaraugustana fundada hacia el año 19 a. de C. Por esta colonia pasan 9 de las 32 rutas principales que describen los itinerarios antiguos para Hispania y además su puente sobre el Ebro es paso obligado para acceder hacia la costa en dirección a Tarraco. La colonia romana aglutina en su entorno una serie de caminos y mansiones distribuidos de forma radial que la ponen en relación con el resto de Hispania y con todo el conventus del que era capital. Conocemos por los miliarios -inscripciones que se encuentran sobre las calzadas en las que se indican el constructor de la vía, y, a veces el punto de origen y final de la misma- los momentos en los que se fueron construyendo y reparando las calzadas. Augusto, dio un gran impulso a la red de calzadas potenciando el gran eje de comunicaciones que discurre por el Valle Medio del Ebro, al norte del río, entre Ilerda (Lérida)Osca (Huesca)Caesaraugusta (Zaragoza). Al mismo tiempo las legiones fundadoras de Caesaraugusta participaron en la construcción de la calzada entre esta colonia y Pompaelo(Pamplona) a través de la comarca de las Cinco Villas. Tiberio (22-37 d. de C.) construye igualmente sobre la vía entre Caesaraugusta y Pompaelo, trazando, según nos confirman los miliarios, el ramal hacia Cara (Santacara. Navarra). Otros datos aseguran su intervención sobre la calzada que se dirige hacia Asturica (Astorga) a través de la Meseta norte. La dinastía Julio-Claudia nos ha dejado miliarios en la vía entre llerda y Osca. A finales del siglo I, Domiciano repara la vieja calzada entreEmerita y Caesaraugusta, que discurre por el valle del Jalón, pasando por Nertobriga y Bibilis. Del mismo modo los miliarios procedentes de Complutum (Alcalá de Henares) y Augustobriga (Agreda. Soria) hablan de las actividades llevadas a cabo por Trajano sobre estas rutas. Adriano completa las reparaciones, conociéndose varios miliarios de este emperador en la vía Caesaraugusta-Pompaelo y otras que discurrén aprovechando el curso del río Aragón.

En el Bajo imperio encontramos una nueva fase en la que, a tenor de los miliarios conservados, parece que asistimos a un momentos de gran dinamismo en la reparación de calzadas, aunque la mayor parte de los miliarios de esta época tengan carácter honorífico y no se corresponden con reparaciones efectivas. Esta fase tiene sus máximos exponentes sobre las calzadas entre Caesaraugusta y Pompaelo, la de Caesaragusta, Osca, Ilerda, y la gran ruta transpirenaica entre Caesaraugusta y Beneharno.


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