Mis citas

Cita de Juan José Millas en El País el 19 de Noviembre de 2009

"Los vocablos no sólo contienen definiciones, también tienen sabor, textura, volumen, que las hay imposibles de tragar, como el aceite de ricino y las que entran sin sentir, como un licor dulce.
Las que curan y las que hacen daño, las que duermen y las que despiertan. Las que proporcionan inquietud y paz. Hay palabras, incluso, que matan".

domingo, 22 de noviembre de 2009

Los adolescentes


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Me llamo Soledad y voy al instituto de Valencia. Allí soy la rarita y todos me miran mal. Yo siempre estoy leyendo, estudiando, haciendo tarea... Me cuesta relacionarme con la gente, por lo que no tengo ningún amigo. Mi madre siempre me está diciendo que me cambie de instituto pero yo no quiero.

En mi clase, todos me insultan, pero sobre todo, los que más me odian son una pandilla de cinco chicos : Jaime, el jefe del grupo; Oscar, el cotilla, Nicolás, el que se gusta de mí , pero no me lo quiere decir; Manolo, el que le hace la pelota a Jaime y Pedro, el popular de la clase. Ellos, siempre que salgo al recreo me tiran al suelo y me quitan el bocadillo de la mano.

Un día, arta de todo el maltrato, decidí hacer un cartel en mi ordenador portatil, y hacer unas fotocopias en mi impresora. Salí de casa y coloqué los carteles por todo Valencia: En las paredes, en los parques, e incluso me atreví a colocar uno en mi instituto. En el cartel puse en letras grandes:

Busco a alguien lo bastante fuerte para que me enseñe a defenderme de unos matones de mi instituto. Si conoce a alguien llama al 666 78 95 68 preguntar por Soledad, es urgente.

A la semana siguiente, me llamó un señor por ee teléfono, me dijo que estuviera tranquila. Me preguntó dónde vivía y me dijo que endría a mi casa tan pronto como pudiera. El día que vino, me puse muy contenta al ver que era un hombre lo bastante fuerte como para darles una buena lección.

Le acompañé hasta mi instituto y señalé a la pandilla, diciéndole al hombre quienes eran. Ellos me vieron, pero al verme con aquel hombre huyeron, pero cuando me encontraba sola me hacían lo mismo de todos los días.

Una chica que vio el cartel, me habló de que podría escribir trescientos sesenta y cinco sms para anunciar la pelea entre Jaime , Oscar, Nicolás , Manolo y Pedro contra aquel hombre. Digo trescientos sesenta y cinco porque en el instituto éramos ese número de personas. Esa chica puso en los sms : Atención pelea en la plaza al lado del instituto, voten por su favorito. No se la pierdan el día 30 de Enero.

Ese día, fue un día buenísimo para mí, tanto por la lección que le va a dar a los chicos como por estar al fin tranquila. Cuando empezó la pelea, yo estaba más nerviosa que los de la pandilla y no quería que el hombre saliera herido. No duró mucho la pelea, porque , nada más darle una patada en el culo a cada uno, Jaime , Oscar, Nicolás, Pedro y Manolo huyeron rápidamente y no volvieron nunca más por Valencia.

Por el colegio se rumoreaba que Jaime se había ido a China, Oscar a Barcelona, Nicolás a Pamplona , Manolo a Castilla y la Mancha y Pedro a Castilla y León.

Yo estaba tan contenta con el hombre, que le regalé dos mil euros por haberme ayudado. Como yo no tenía padre, le dije que si le gustaría ser mi padre y me contestó que sí.

Desde ese día, no volví a ser la misma de antes. Ahora me relaciono más con los de mi clase y pasé a ser una chica popular. Dejé de leer y estudiar tanto, pero tampoco dejé de estudiar del todo.

Tengo un amigo que me cuenta cosas secretas. Si alguien se metiese conmigo, alguien muy fuerte me ayudaría : mi padre.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Un día de Navidad perfecto

Hace tres años tuve mi día de Navidad perfecto, tenía nueve años. Perdón no me he presentado, me llamo David, soy bajito y tengo el pelo y los ojos marrones y como ya entenderéis tengo doce años.

Bueno volvemos al cuento. El 24 de diciembre me desperté a las diez de la mañana, me levanté y desayuné colacao con galletas que es lo que desayuno siempre. Después tuve que acompañarle a mi madre a comprar porque hoy venía mi familia a comer.

Primero fuimos a comprar el pan, después a comprar una tarta y pastelitos y luego al supermercado a comprar lo demás.

Más tarde me llamaron mis amigos y fuimos a jugar al entonces patio de mi colegio. Estábamos jugando un rápido cuando de repente llegaron unos afroamericanos más mayores y querían quitarnos la portería. Como no eran muchos decidimos echarles un partido. Ganamos 4-3 porque teníamos un portero muy bueno e Ibai y yo metimos dos goles cada uno.

Era la una y volví a casa. Allí estaba toda mi familia esperándome para comer. Estaban mis primos de Barcelona, mis tíos de Madrid, mi abuela, mi primo George, mi primo Asier…Después de comer nos bajamos a la calle todos mis primos, mi hermano y yo. Ah, por cierto, mis primos de Barcelona se llaman Jesús y Laura.

Bueno a lo que íbamos. Cuando estuvimos abajo todos nos fuimos a enseñarles Burlada a Jesús y a Laura. Al volver subimos a casa y preparamos las cosas para el Olentzero. Salimos a las ocho y fuimos al Soto y esperamos al Olentzero, cuando llegó cogimos castañas pero como estábamos cansados nos fuimos a casa antes de tiempo. Nos fuimos a la cama y nos dormimos.

Perdido en la noche

Les presento a Frank, un hombre solitario sin apenas familia ni amigos. Es una persona arrogante y no muy alegre.

A Frank no le gustaba la Navidad y justamente era Nochebuena. Estaba solo en casa viendo la televisión sin nadie con quién estar. Tuvo la idea de darse una vuelta con el coche por el pueblo. Nevaba bastante pero a él le daba igual porque quería airearse un poco.

Sin darse cuenta ,se encontró en una montaña alta y no se veía ni el camino de la carretera. Estaba anocheciendo.Se salió de la carretera porque había mucha nieve en el camino y se le quedaron las ruedas en un pequeño barranco.

Frank se quedó con el miedo en el cuerpo. Como siempre ocurre en estos casos el móvil no tenía cobertura. Empezó a tener frío y prefirió poner el aire caliente del coche pero era mala idea porque nevaba mucho y se iba a quedar atrapado en la nieve así que salió del coche. Sus pies estaban mojados y sus manos heladas.

De pronto se vio perdido y por primera vez empezó a sentir miedo. Había oído hablar de esas historias de gente que se pierde en las montañas y aparece malherida o muerta… de su arrogancia le iba quedando poco.

De todas formas decidió ponerse en marcha para salvarse. Vio un pueblo a lo lejos y decidió ir a su encuentro, así por lo menos se salvaba.Las personas del pueblo miraron por las ventanas al pobre hombre helado y asustado.

Una pareja de ancianos que vivían solos decidieron acogerlo. El anciano le llamó y Frank se dió la vuelta hacia él. Le invitó a pasar a la casa, calentarse y cenar con ellos. Los tres pasaron la Nochebuena juntos. A Frank se le hacía raro compartir la mesa con extraños, pero estaba a gusto.

Así sin buscarlo pasó una de las mejores Nochebuenas de su vida. Por la mañana con la luz del día parece que se fueron todos los problema a la vez. La nieve se derritió, salió el sol y pudo ver el camino de vuelta a casa.

No se olvidó de sus nuevos amigos. De cuando en cuando iba a visitarlos y como eran bastante mayores les ayudaba en alguna tareas. Eso sí siempre evitaba los días de Invierno y sobre todo las nevadas.

Así es como Frank perdido en una noche de Invierno encontró un motivo para vivir algo más contento.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Todo es un sueño

Hola le voy a contar un historia que yo creo que no le va

a gustar.



Todo empezó en la noche de hallowen,María ya estaba preparando .

Fermín y Halloween

Era una noche fria y oscura de Halloween. Mis amigos y yo quedamos en el castillo a cenar.
Cenamos y nos fuimos a jugar al escondite,pero Rubén era el que se la paraba,dijo:

-Ya se ha acabado el tiempo.

Vinimos todos y nos dimos cuenta de que faltaba uno de nosotros,Marcos.
Entre nosotros hicimos grupos para ir a buscarle. Iker y Rubén se por la derecha, David y Jon se fueron por la izquierda,y yo por el medio. Poco a poco ibamos andando con mucho cuidado por que habia agujeros y trampas.

Yo fui a la carcel del castillo,oi unos ruidos que eran:

-¡Socorro,socorro!

Y vi a Marcos que estaba atrapado en una jaula.Luego todos nos juntamos con Marcos. En ese momento Rubén dice que es la 1:00 de la madrugada y nos fuimos todos a casa asustados y corriendo.

Mersapia y las algas mágicas

MERSAPIA Y LAS ALGAS MÁGICAS
Había una vez una familia que vivía cerca de la playa de San Bernadino, un lugar como ninguno,con una agua cristalina y una arena muy tersa para la piel.

Aquella familia estaba formada por un padre llamado Betoben la madre llamada Soria y una niña llamada Mersapia .

Ellos tenían varios barcos uno de ellos era muy especial , con el todos los sábado salían a navegar.
Era sábado así que todos emocionados subieron abordo y cada vez que abanzaban encoraban una salpresa: delfines , focas pequeñas ,peces......

Mersopia quería bucear así que le dijo a sus padre que se pusieran los trajes y se surmerjieran .
La niña se estaba poniendo el traje, callo al agua.El padre y Soria se preocuparon así que tiraron al agua al rato salieron los dos pero no habían rastro de la pequeña.

Mientras Mersopia nadaba por el fondo del mar y se encontró una algas doradas. Muy curiosa las toco y ¡¡¡¡¡ fuuuuuuuffffffffffffff!!!! su piel se puso del mismo color que las algas .Ella al ver su piel se puso muy asustada salio del agua y vio a sus padre y les abrazo , Soria y Betoben le preguntaron, porque tenia ese color Mersopia les contó lo que le había pasado.

El padre y la madre se dieron cuenta de que los dos también les cambio el color empezaron a llorar . No volvería al mar vendieron todos los barcos y siempre se quedaron en tierra ...

Fin

jueves, 19 de noviembre de 2009

Cultura Urbana



ESTETEXTO LO EXTRAJE DE INTERNET:
Es mi opinión sobre el graffiti
Luis Galván
Tan viejo como el hombre:

La sola mención de la palabra hace que tiemblen las paredes y que más de una yugular amenace con estallar. La especie, sin embargo, es tan vieja como el Hombre. Apenas erguido, aún tambaleante, el homo sapiens fue presa inmediata de la irresistible tentación de registrar tal acontecimiento en la paredes de sus residencias prehistóricas en Aurignac, Lascaux o Altamira.

Desde aquel lejano entonces, ninguna muralla ha estado a a salvo de la inspiración de una mano que escribe o dibuja, dejó sus huellas en los prodigios de Gizeh, en los templos mayas del Tical y en los arenosos laberintos de Susa. Fue la misma mano que en los muros del palacio de Baltasar, rey de los caldeos, escribió la más enigmática de las anunciaciones:

"Mene mene tekel u-parsin", cuya traducción a lo fatal se la debemos a Daniel, el profeta.
Antes de que el Vesubio castigara para todos los tiempos a la pecaminosa Pompeya, aquella mano garrapateó alegremente en la Via di Stabia:
"Chryseros cum Sucesso hic terna futuimus" (Aquí folló Chryseros tres veces con Sucesso).
Y en las tinieblas de la Torre de Londres o en la sempiternamente asoleada cara occidental del Muro de Berlín esa misma mano continuó su larga crónica de nostalgias e iracundias.

Y continúa escribiendo, rayando, pintando, arañando en todas las superficies posibles e imposibles. Esa mano no encontrará paz mientras haya una razón que la inquiete. Independientemente de formas y contenidos y a despecho de todo el poder del estado el graffiti goza de una porfiada presencia que lo hace emular con la eternidad.

'Yo estuve aquí'


El graffiti es anárquico por naturaleza, sus autores permanecen por principio en el anonimato.En contra de los esfuerzos policiales y a pesar de los llamados morales de ediles inmaculados el graffiti, como hijo de la urbe, sólo terminará con el fin de la ciudad. Ni un minuto antes o después.

Graffiti y ciudad están unidos indisolublemente por toda la vida y hasta que la muerte los separe. Aceptado este hecho, vale la pena preguntarse si no sería más razonable tomar y comprender el graffiti como un signo de su tiempo, antes que entregarse al sísifo trabajo de querer erradicarlo. Porque el graffiti es un componente innegable del psicograma de nuestras ciudades, en nuestro tiempo.

Cierto es que sólo en pocos graffitis se adivinan intenciones estéticas. Como en otras artes mediales establecidas también aquí son infrecuentes la idea desafiante, el verbo ingenioso o la imagen más allá de la medianía.

La mayoría de los graffitis de hoy corresponden a la categoría más simple de su especie: los tags. Desde su apoteósica aparición en Nueva York, hace más de cuarenta años, estos han devenido por desgracia en esos primitivos mamarrachos que hacen sospechar que sus autores no pueden hablar, sino sólo eructar. Son nombres, iniciales o rúbricas dibujadas con un solo trazo de spray o marcador. Su supuesto y único mensaje: "YO ESTUVE AQUI" se esfuma tras los muros de sus códigos secretos. Es ese el tipo de graffitis que domina la calle y la hace verse desoladamente sucia.

Expresión del alma:

Los moralistas municipales afirman que la pared es papel del lumpen. Es posible que tal rudeza no peque de originalidad, pero en un punto tiene razón: en toda pared se puede escribir. Qué se escribe, es lo que enfurece a los sumistas de las ciudades latinoamericanas.No son ciertamente la queja y la burla sobre las miserables deficiencias de este mundo y del cielo los únicos temas que mueven y conmueven la mano del graffitero. Una y otra vez se dejan arrastar por razones más hermosas, por motivos más sublimes. Cuando eso sucede, cuando el viejo milagro del asombro poético vuelve a ocurrir, entonces la mano que habla debe hurgar más profundo en la palabra.

Y su voz se hace queda cuando pregunta: "¿Quién gritó cuando nació el azul?". Se asombra en medio de la noche ilegal: "Aún existe el silencio". Percibe el aliento de su ciudad materna y anota: "El viento trae el aullido de una rata".Los enamorados por su lado, hacen de la pared lo que siempre ha sido desde sus comienzos: poderosa trompeta del amor feliz o desgraciado. Pues todo el mundo debe saberlo: "Tu abrazo, una telaraña llena de luz" o "Voy a llorar, voy a ladrar, pero nunca, nunca más volveré a hablarte". Y el susurra: "Espera por mí, desnuda entre los escorpiones". Y ella responde: "Allí estaré, con tu veneno en mi sangre".

Quizás algún día, cuando el graffiti devenga en poesía, será mucho más peligroso de lo que hoy podemos imaginar. Puede ocurrir entonces que un día, un ejército de soñadores se decida a responder la pregunta :

"¿Por qué no damos entre todos una patada a esta enorme burbuja gris?", con la osadía de la práctica.

Interrogante, un amigo fiel


Había una vez un niño que se llamaba Víctor. Aquel niño era distinto a los demás ya que poseía bastante inteligencia,y en sus ojos azules había un brillo que no tenían todos los chicos.

Victor vivía en pueblito pequeño con su madre y su perro.Su madre era una señora que se conservaba bien para su edad . Era rubia y con los ojos azules como el mar, al igual que los de Víctor. El perro de Víctor se llamaba Interrogante, porque tenÍa la cola en forma de interrogante. Era el amigo fiel de Víctor , iba con él a todas partes.

Un día Víctor y su amigo fiel fueron a dar un paseo por un parque que había cerca de su casa. De pronto Interrogante salió corriendo detrás de un gato. Victor siguió al perro, pero éste iba muy rápido, y no pudo atraparle.

Victor estaba muy angustiado ya que se había escapado Interrogante. Cuando llegó a casa su madre había preparado unas galletas para Víctor e Interrogante ,pero vio que el perro no estaba ahí.

La madre le dijo:

-¿Dónde esta Interrogante?

Y Él respondió:

-Esto...se me ha perdido.

La madre se quedó mirando unos segundos , pero luego le dijo :

-Tranquilo, hijo, mañana le iremos a buscar. Hoy ya es muy tarde,¿de acuerdo?.

Victor exclamó:

-¡Si, mama!

A la mañana siguiente después que Víctor llegó del colegio fue con su madre a buscar a Interrogante. Cuando llegaron a una plaza vieron una cola en forma de interrogante detrás de un arbusto.

Victor corrió hacia el arbusto para ver si era Interrogante. Pero no era él sino era una cola de gato muy similar a la de Interrogante.

En aquel momento Víctor estaba muy triste ya que no lograba encontrar a su amigo fiel, pero no se rendiría hasta que lo encontrase. La madre de víctor le llamó para volver a casa ya que se estaba haciendo tarde .

Victor corrió un poco y fue hacia su madre le dio la mano y se fueron a casa. Aquella noche Víctor después de cenar fue a dormir ,pero no podía ya que no dejaba de pensar donde estaría Interrogante.

Al día siguiente después del cole ,antes de volver a casa,volvió a aquel parque donde perdió a Interrogante, en busca de pistas. Cuando llego no vio ninguna pista ,de pronto miró al suelo y vio varias huellas de perro y gato. Victor las siguió a ver donde terminaban esas huellas.

Cuando llegó al final del camino de huellas , miró debajo de un cartón y allí había algo. Victor levantó el cartón y ahí estaba Interrogante, todo sucio y con cara de tener hambre. Victor lo cogió y lo abrazó fuerte,y lo llevó a casa. Como Interrogante estaba muy sucio Víctor lo bañó y le dio de comer ,un buen plato de pienso.

En ese momento llegó la mama de Víctor y al ver que ahí estaba Interrogante se puso muy feliz, y les preparó a los dos sus galletas favoritas. Desde ese día Víctor prometió que no iba a descuidar a Interrogante nunca más.

FIN.

Villa Hallowen

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Había una vez un pequeño mundo que nadie excepto unas pocas personas lo conocían.

Era un mundo extraordinario y muy pero que muy raro y extraño que se llamaba Villa Hallowen.
En este pequeño y divertido mundo todos los habitantes parecían que estaban disfrazados para dar miedo, pero no eran disfraces, eran ellos mismos.

Había una familia que estaba formada por la abuela , de nombre Carla , la madre Carmen, el hijo Joan y la hermana Juana.

Villa Hall Owen estaba pasando por unos de sus peores años de toda su historia, pues algunas personas tenían una maldición: enfermaban gravemente y en tres días morían.

Nadie excepto Carla se dio cuenta de lo que estaba pasando, ella decidió actuar por su cuenta.
Se pasó varias semanas buscando una poción para el mal que estaban pasando, solo encontró una pero necesitaba la ayuda de su familia.

Ella les contó pero no le creyeron.

Carla buscó los ingredientes que necesitaba pero solo encontró la mitad ya que cayó en la maldición y murió.

La familia siguió su trabajo y encontraron todo lo que faltaba para la poción, pero Carmen también cayó en la maldición, los niños se asustaron muchísimo.
Ellos tenían que luchar solos contra la oscuridad ; casi mueren en el intento, pero la magia de todos los habitantes de Villa Hallowen consiguió derrotar a la oscuridad.

Todos los habitantes que sufrieron la maldición resucitaron de nuevo.

Halloween y el 31 de octubre

Esta historia comienza 31de octubre en una casa, donde todo estaba oscuro con telas de araña y mucha basura.

Vimos que una niña lloraba, pensábamos que era una niña, pero no era asi. Nos acercamos para ver y vimos que era un fantasma. Nos entró tanto miedo que casi a un amigo le da un infarto.

Asi asustados hicimos una investigación por toda la casa. Pero lo malo era que cada vez que íbamos acercándonos al salón iba llorando más y eso nos comenzaba a asustarnos más, poco a poco nos acercamos y no vimos nada.

Comenzamos a subir al segundo piso por que ahí se escuchaba el llanto. Nosotros pensábamos que éste era el juego que estábamos tanto tiempo buscando.

Finalmente nos acercamos al desván y vimos a una niña con la ropa rota, sin un ojo y con sangre. No se acercaba pero nosotros nos acercamos muy lentamente. Pero de repente la niña desapareció y nosotros nos pegamos un gran susto.

Así es como termina la historia del 31de octubre.


La noche en el hotel de Baleares

Una noche en Mallorca, había un gato que murió . Su dueño le prometió llevarle flores a su tumba cada año de su vida . Pero como se sabe , con el tiempo todo se olvida .

Una noche el 31 de octubre , el minino volvió de ultratumba. Se dirigió a casa de su dueño para tomar venganza de su tumba .Se metió dentro de la casa de su dueño y cogió un cuchillo.

-¡Nicoleta! ¡he vuelto a casa! - gritó el dueño del gato fantasma.
-¡papa!-dijo su hija.

El gato estaba más furioso y deseoso de su vengaza ¡más que nunca¡ Lo habíán reemplazado por una familia, pero el gato no entendió de razones. La hermana del dueño fue de visita a la casa para visitar a su sobrina .

Pero en vez de eso , se encontró a su hemano con la garganta abieta chorreando sangre y a su sobrina con un cuchillo en el corazón . Dedujo que fue un ladrón, pero observó huellas de gato con sangre sobre el suelo. Una risa siniestra se a de fondo , era humana pero luego oyó un maullido.

- Hola Carolina , espero que te marches lejos de aqui por que si no te esperaré en el infierno.

Hallowen en Pamplona


Era una noche fría y oscura...ibamos mi cuadrilla y yo por la calle, cuando de repente un amigo mio propuso la idea de ir a un antiguo hospital situado aproximadamente donde el seminario de Pamplona.

Se llama San Francisco Javier. Fuímos sobre las once y media de la noche.

Al principio, nadie se atrevía a entrar allí. El amigo que propuso la idea nos iba convenciendo cada vez más y más hasta que entramos. Entramos todos.

Eramos seis, el primero de todos iba con un palo de hierro en la mano para defenderse de algún mendigo que pudiera andar por allí. Todo estaba
negro cristales rotos, las puertas crujían.

Verdaderamente asustaba. Cuando ya estábamos más tranquilos oímos una especie de gemído muy fuerte. Yo no pensé que ocurriría ni dónde estaban mis amigos. Nada, simplemente eché a correr como jamás en mi vida había corrido. Conseguimos salir todos pero al salir nos dimos cuenta de que faltaba uno de mis amigos. ¿Donde está?

Volvímos a entrar mas asustados que nunca, ibamos gritando por la clínica:

- ¡Iñigo! ¿dónde estás? y no contestaba ;volvimos a gritar tampoco contestaba seguíamos intentándolo hasta que contestó.
-¿Dónde estás? gritamos de nuevo.
- Estoy en el piso de arriba , gritaba él con voz temblorosa.

Subímos al piso donde se encontraba y estaba atrapado en un agujero causado por el deterioro del edificio. No podíamos sacar a Iñigo, tuvímos que llamar a los bomberos. Vinieron y llamaron a todos nuestros padres. Todo fue un horrible susto que espero no volver a vivir jamás.

martes, 17 de noviembre de 2009

La maldición de las sirenas

Cuentan que en la antigua Hispania en el Xll existía una sirena que habitaba en una isla desierta.
Cuando alguien pasaba en un barco de pesca , navegaba hasta ese lugar se quedaban atrapados por la maldiciòn de la sirena y nunca podrìan salir de ahy.

Un día unos pescadores que navegaban por allí cerca, estaban tan cansados que se acercaron a la isla , sin pensar en el peligro que corrian. De repente, asustados, se escondieron excepto uno de ellos, que le atacò y la sirena lo convirtió en un sireno.

Corrieron hasta su barco y regresaron al pueblo y la sirena nunca volvió a aparecer en aquella isla.

Aunque cuentan que en las noches mas frias del año se les ve paseando por encima del mar.

sábado, 14 de noviembre de 2009

La niña del Más Allá

Hola chicos, soy Alishon y os voy a contar una historia de cuando yo tenia 15 años.

Yo vivia en una ciudad muy pequeña,que está al lado de un pueblecillo con poco menos de 50 habitantes,pero ese pueblo podría tener muy pocos habitantes y ser muy pequeño, pero en ese pueblo habian pasado las peores historias que os podais imaginar.

En la última semana de octubre Ana, Héctor, Ibai, Cris y yo íbamos andando hacia el colegio, y empezamos a preguntarnos todos qué haríamos la última noche de octubre, mejor dicho la noche de Halloween, segun dicen la ñoche más terrorífica del año.

Yo les repondí que no creía mucho en eso, pero si iban a hacer algo que contaran conmigo. Todos empezaron a proponer cosas ,uno propuso hacer una fiesta terrorífica, otro grabar las voces de los muertos en el cementerio, pero no nos gustó ninguna de las ideas.

De repente hubo un silencio y todos pensaron algun plan. Era una noche increible y tenía que ser lo más terrorífica posible. Cuando yo dije:

- "Ya sé, vamos al pueblo que está al lado de la ciudad. Ya que tenemos la suerte de vivir cerca de un pueblo con tantas historias, aprovechemos."

Y a todos les gustó la idea. Estábamos deseando que llegara el la noche del 31 de octubre. Héctor propuso llevar su cámara y algunas cervezas. Nos pusimos de acuerdo en todo y nos encontraríamos en la puerta de la iglesia con las bicis.

Llegó el viernes, ¡qué nervios! Ya está cerca el sábado y la hora de divertirnos. Como todos los dias íbamos caminando al colegio y empezamos a hablar de lo del sábado. Ana nos dijo que no quería ir el sábado a ese lugar, porque su abuelo le había contado que había una niña que murió el 31 de octurbre y todos los 31 de octubre se venga de su muerte y a quien esté en ese momento en el cementerio lo arrastra a su tumba.

Todos nos quedamos petrificados con la historia del abuelo de Ana. Yo creía mucho en esas historias, pero sí que me impresionó un poco esa historia. Pero queriéndome hacer la valiente, me reí con una dudosa carcajada "jajajaajjaja". Esas historias no son verdad. Los muertos están muertos. Hay que tener más miedo a los vivos. Todos me miraron y se rieron. Dijeron tienes razón, los muertos muetos están.

De repente a todos nos dio un escalofrio y una sombra traspasó mi cuerpo drrrriiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnnnnnnnnn. Sonó el timbre, todos echaron a correr, llegábamos tarde a clases.Eché a correr con todos y miré atrás y una sombra me despedía y me susur :

-"Estás muerta en vida"y se alejó de mi cantarrujeando" lalalalalalalalalalalalalalala" y paraba y se reía diabólicamente.

P
arecía que todo se centraba en ella y en mi, que no pasaba el tiempo hasta que escuché que alguien me hablaba, era Cris y me decía :

-"Ali Ali Ali ,¿estás bien? ¿qué miras?,venga vamos, ¡llegamos tarde!
Le dije vamos que llegamos tarde con un sonrisa muy falsa.

Llegó el sábado y estábamos todos menos Ana. Cogimosy fuimos al cementerio, sacamos las cervezas y las bebimos. Estábamos un poco bebidos, pero poíiamos andar y conducir las bicis hasta casa. Todo el tiempo estuvo grabando la camara, nos íbamos a ir cuando escuché el grito de una niña pequeña y me iba a acercar cuando me acordé de lo de ayer y me alejé lentamente y les dije:

-"
¡correr!" .
N
adie me hizo caso y sólo yo corrí y salí. Cuando me di cuenta, esa niña les habia cojido a todos mis amigos yo estaba fuera del cementerio y ¡punnnnnnnnn!, se cerraron las puertas con ellos dentr. Era la niña, yo grité: "nnnnnnnnnnoooooooooooooo".

Se puso todo oscuro. Yo inteté abrir la puerta, mientras ellos pedían ayuda, agaché la vista para coger una y consegui abrir la puerta, pero habian desaparecido. Yo cogi la cámara de Héctor y coji la bici y fui hacia mi casa. Les conté lo que me había pasando y no me creyeron. Les enseñé la cinta, pero ellos no veían nada. Me desmayé y cuando me desperté estaba encerrada en un manicomio, me creían por loca, pero pensé que esto era lo que esa niña quería. A esto se refería con muerta en vida, pero ahí no se acabó.

E
lla venía todos los Halloween a torturarme con la muerte de mis amigos, cada año me hacen ver esa cinta de video que gra la muerte de mis amigos aquella noche de Halloween.
Durante los primeros años les decía lo que veia, pero después les dje lo que ellos querían escuchar. Llevo encerrada con ese recuerdo 10 años y mañana es Halloween y salgo al fin de este infierno y voy a vengarme aunque me tenga que morir.


FIN

Origen De Los Meses Y Dias De La Semana

Alumnos de 4ºA LATIN. ¡Echad un vistazo a esta presentación de powerpoint!

Al diablo con los niños

AL DIABLO LOS NIÑOS..

Era una noche de Halloween. Las calles estaban muy oscuras y habia luna llena. Esa misma noche andaban por las calles un grupo de amigos , pasaron por una calle llamada "Al diablo los niños" , caminaban y caminaban hasta que llegaron a la calle principal. Todos se quedaron mirándose entre sí y dice uno de ellos que faltaban dos.

Asustados todos volvieron a pasar por la misma calle a por sus amigos , volvieron a salir de la misma calle y desaparecieron dos más. Todos asustados fueron corriendo hacia la comisaria que quedaba a la vuelta de la esquina. Antes de llegar a la comisaria uno de ellos se paró y todos se le quedaron mirando cómo se convertía en un lobo. Los demás se fueron corriendo , el chico convertido en lobo iba muy deprisa y cogió a uno de sus amigos. Al final sólo quedó uno y consiguió llegar a la comisaría , pero en la comisaría no había nadie y por las calles tampoco.

El niño muy asustado cogió una pistola y fue a por el resto de sus amigos. El lobo lo encontró pero el llegó a dispararle y cogió a sus otros dos amigos. Los tres se fueron corriendo a la calle "al diablo con los niños" . Uno de ellos llevaba la pistola y los otros dos una linterna iluminando las calles y , de repente, apareció un hombre con garras y cuernos. Para poder matar a ese hombre había que darle luz. Ellos le iluminarón con toda la luz que podían. Él le arrancó el pie a uno de sus amigos , pero le consiguieron matar. Recuperaron a sus cuatro amigos que desaparecieron en esa calle y todos ellos se fueron a por el otro chico.

Ya se estaba haciendo de dia y la luna se escondía , el chico volvió a la normalidad pero aun así había muerto, se fueron a sus casas y dejaron a su amigo ahí ,y ya nunca más volvieron aparecer por esa calle.....

Los asustadores asustados

Halloween. Juan,Ana y Carlos iban por las casas diciendo la frase típica "truco o trato".
Almacenaron tantos caramelos que ya no les cabían en los bolsillos. Los tres estaban seguros de que en la siguiente casa les iban a dar más caramelos.

Al contrario. Llamaron y no abrió nadie la puerta .Se hizo bastante tarde, les entraba la curiosidad de llamar otra vez a algún vecino.

-Voy a llamar otra vez-dijo Carlos.
-Yo creo que no es buena idea, porque igual están en la cama y les vamos a despertar-dijo Ana.-
-No te preocupes Ana, no estarán durmiendo.Les vamos a dar un buen susto.

Carlos se dirigió a la puerta poco a poco y llamó. De repente se abrió la puerta de golpe.Los tres se quedaron atónitos por la acción.

-Creo que deberíamos irnos-dijoJuan asustado.
-No seas miedica-dijo Carlos con signo de chulería.

Estaban muy asustados pero sentían curiosidad. Creo que he visto una calavera al fondo.No puede ser, será una de plástico y además los fantasmas no existen.

Entraron poco a poco con el mínimo ruido posible. Cuando ya estuvieron los tres en el interior dela casa se cerró la puerta de golpe. Los tres se quedaron inmovilizados por aquel extraño suceso.-Habrá sido la corriente-dijo Carlos con voz asustada. Los tres quedaron en una oscuridad profunda. De pronto salió una voz potente hacia los chicos.Los tres se quedaron aterrorizados. Se abrieron las luces y salió del salón un señor que los chicos conocían. ¡Era el señor director!

El director se rió a limpia carcajada. Se quedaron sorprendidos con cara de mal gusto por el susto recibido. Es lo que hay chicos,los asustadores asustados! ja, ja , ja .

¡Feliz Halloween,chicos!



viernes, 13 de noviembre de 2009

El chico que soñaba que le mataban

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Esta es una historia real que ocurrió un 31 de Octubre.

El protagonista era un niño llamado Fernando. Este niño siempre soñaba que le mataban en una noche de Halloween.

Harto de soñar siempre lo mismo, decidió llamar a un inspector de sueños extraños. De camino a su casa, el inspector iba tranquilo porque ningún caso se le había quedado sin resolver.

Cuando llegó a la casa del niño, le preguntó:

- ¿Qué es lo que sueñas ?

- Que me matan en una noche de Halloween - respondió él con miedo.

- ¿Con qué arma lo intentan hacer?- Volvió a preguntar el inspector.

- Un año con una pistola, otro con un cuchillo y así todos los años....

Con esas pocas pistas el inspector ya sabía lo que le pasaba a Fernando, así que se acercó a él y le susurró al oído lo que le pasaba.

Nada más oír lo que le había dicho, Fernando huyó de su propia casa, dejando allí sólo al pobre inspector.

Poco después, el chico se perdió y no supo donde ir. Bagando por las calles, se topó con una chica en una situación parecida a la de él.

Se llamaba Laura, se le acercó a Fernando, le dio la mano con gesto de Bienvenida y le contó su sueño.

- Yo estoy perdida y cansada de soñar siempre que me secuestran.

- Pues mi sueño es aún peor: sueño que me matan- dijo Fernando muy seguro de lo que decía.

Muy pronto oscureció, y justo cuando salió la luna llena, Laura se convirtió en una bruja y, mientras que Fernando se convirtió en un niño lobo.

Intentaron llamar a la puerta de la casa de los vecinos, pero al verlos , la gente cerraba la puerta de un portazo con miedo de que Laura y Fernando les hiciera algún truco.

Llamaron a todas las casas de la ciudad, pero nadie les dejaba pasar.

Al año siguiente, les ocurrió lo mismo. Laura, harta de soñar lo mismo de siempre, intentó clavarse un cuchillo, pero Fernando la detuvo.

- Estoy harta de ser una bruja, quiero volver a ser la chica que era antes - lloró Laura.

- Yo también, pero no significa que tengas que matarte -dijo Fernando - anda, no seas tonta, a mí tampoco me gusta ser un niño lobo.

- No vamos a poder sobrevivir durante mucho tiempo, tenemos que pedir a la gente comida.

- Pero ya has visto que no nos quieren en ésta ciudad. Aunque....¿y si les pedimos chucherías?-preguntó Fernando.

- ¡Oh sí !¡me encantan las chucherías!-exclamó Laura.

Pronto volvieron a llamar a la gente, pero esta vez dijeron a la vez:

- ¡Truco o trato! ¿Nos pueden dar alguna chuche?.

- ¡Ay! ¡Qué niños tan graciosos!. Tomad todas las que queráis, son todas vuestras -respondió la mujer de la casa a la que llamaron.

- ¡Gracias, señora!. Es muy amable - dijeron los chicos.

- Oye, esto es divertido; Hagamos esto todos los años en el día de Halloween - propuso Laura.

- Está bien, será una tradición - dijo Fernando.

Laura, sin saber como, tocó el timbre de una casa, y acto seguido abrió una mujer:

- ¿Qué os parece si entráis a mi casa y os preparo un chocolate con leche?.

Los chicos desde ese día fueron felices en esa casa.

Gracias a esos dos chicos (que volvieron a ser como antes ) hoy en día muchos niños como ellos, celebran esa fiesta, llamando a las puertas de los vecinos esperando a que alguien les dé caramelos.

En lugar de ser brujas y niños lobos de verdad, en Halloween la gente se disfraza y la fiesta se celebra de noche.

Espero que os haya gustado.

Halloween ¡de skaters!

Como siempre el 31 de octubre, se celebra una fiesta terrorífica y malvada. Como todos los años, la gente se disfraza para asustar y pedir caramelos. Pero Tomás, Aitor y yo no fue eso lo que hicimos. Lo que hicimos viene ahora, pero no creo que os guste mucho esta historia.

Nos despertamos a las siete de la mañana, comenzamos a disfrazarnos y a ponernos peinados locos. Una vez disfrazados comimos, agarramos los skates y nos fuimos. Por todos lados la gente nos miraba como chiflados, pero nosotros seguíamos y hasta les asustábamos. Viajamos por todo Pamplona en busca de un sitio en el que estar a gusto, una vez encontrado el sitio correcto nos pusimos a patinar, atropellar y a grabar.

Sobre las siete de la tarde nos fuimos a comprar y a buscar mas sitios para hacer skate, sobre la marcha nos encontrábamos escaleras, saltos, bancos , bordillos etc… donde nos marcábamos unos trucos y los grabamos hasta aburrirnos. Cuando conseguimos llegar al skatepark de Zizur (era nuestra meta desde el principio) y nos pusimos a patinar, hasta que sobre las diez de la noche nos fuimos un rato a hacer parkour, la policía nos perseguía y nos intentaba coger, pero nosotros les tirábamos huevos.

Ellos no tenían ningún problema por que les tirásemos huevos, ellos seguían igual. Lo que no pudieron evitar fueron los resbalones en la hierba y los pedrazos desde el tejado. Aparte de nosotros también estaban Saimon, Dani, Rober, Asier, Devora y Lorena.¡Ah! nos encontramos a “Cheewaka” y era muy majo, aparte de que también era bastante pequeño. Las chicas y los chicos de aquel skatepark se asustaban y se preocupaban cuando nos caíamos y escupíamos sangre.

Sobre las dos de la mañana nos fuimos a casa y en casa estuvimos jugando y tirando huevos desde la ventana a los que pasaban y también nos reíamos con los golpes de Aitor, Tomas y sobretodo… ¡las mías! Cenamos un poco y nos fuimos a la cama y en el cuarto estuvimos hablando y jugando sin hacer mucho ruido.

A las cinco de la mañana nos dormimos y a las doce de la mañana nos levantamos para quitarnos los maquillajes por que habíamos manchado toda la almohada de color blanco y negro. Aparte nos dimos cuenta de que habíamos gastado dos botes de gomina, un bote de crema, un bote de laca color naranja, medio bote de laca normal y 25€.

Después de eso no nos gastaremos ni un euro en un mes por lo menos. Y Halloween asustado, este cuento ha terminado.

Recuerdos de una mañana de Navidad

Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de una niño de 8 años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez... y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos?

Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de la Navidad sabía, veía y evaluaba todas nuestras acciones y que no podíamos compararlo con cualquier cosa que pudiéramos entender nosotros, los ignorantes seres humanos. De todos modos, no estaba muy seguro de creer en el Ángel de la Navidad.

Todos mis amigos del barrio me dijeron que Santa Claus era el que llegaba la víspera de la Navidad y que nunca supieron de un ángel que llevara regalos. Mamá vivió en América durante muchos años y bendecía a su nueva tierra como su hogar permanente, pero siempre fue tan italiana como la polenta y, para ella, siempre sería un ángel.

"¿Quién es este Santa Claus?", solía decir. "Y, ¿qué tiene que ver con la Navidad?".Además, debo reconocer que nuestro ángel italiano me impresionaba mucho. Santa Claus siempre era más generoso e imaginativo. Les llevaba a mis amigos bicicletas, rompecabezas, bastones de caramelo y guantes de béisbol. Los ángeles italianos siempre llevaban manzanas, naranjas, nueces surtidas, pasas un pequeño pastel y unos pequeños dulces redondos de ‘orosuz’ que llamábamos bottone di prete (botones de sacerdote) porque se parecían a los botones que veíamos en la sotana del padrecito.

Además, el Ángel siempre ponía en nuestras medias algunas castañas importadas, tan duras como las piedras. Debo admitir que nunca supe qué hacer con las castañas.Finalmente se las dábamos a mamá para que las hirviera hasta que se sometieran y luego las pelábamos y las comíamos de postre después de la cena de Navidad. Parecía un regalo poco apropiado para un niño de seis o siete años.

A menudo pensé que el Ángel de la Navidad no era muy inteligente.Cuando cuestioné a mamá acerca de esto, ella solía contestar que no me correspondía a mí, "que todavía era un muchachito imberbe", poner en tela de juicio a un ángel, especialmente al Ángel de la Navidad.En esta época navideña en particular, mi comportamiento de un siete años era todo menos ejemplar. Mis hermanos y hermanas, todos mayores que yo, por lo visto nunca causaban problemas. En cambio yo siempre estaba en medio de todos los problemas. A la hora de la comida aborrecía todo. Me obligaban a probar un poco di tutto (de todo) y cada comida se convertía en un reto... Felice, como me llamaba la familia, contra el mundo de los adultos.

Yo era el que nunca me acordaba de cerrar la puerta del gallinero, el que prefería leer a sacar la basura y el que, sobre todo, reclamaba todo lo que mamá y papá hacían, sentían u ordenaban. En pocas palabras, era un niño malcriado.Cuando menos un mes antes de la Navidad, mamá me advertía: "Te estás portando muy mal, Felice. Los ángeles de la Navidad no llevan regalo a los niños malcriados. Les llevan un palo de durazno para pegarte en las piernas. De modo que – me amenazaba – más vale que cambies tu comportamiento. Yo no puedo portarme bien por ti. Sólo tu puedes optar por ser un buen niño"."¿Qué me importa? – contestaba yo - . De todos modos el ángel nunca me trae lo que quiero. "Y durante las siguientes semanas hacía muy poco para ‘mejorar mi comportamiento’.

Como sucede en la mayoría de los hogares, la Nochebuena era mágica. A pesar de que éramos muy pobres, siempre teníamos comida especial para la cena. Después de cenar nos sentábamos alrededor de la vieja estufa de leña que era el centro de nuestras vidas durante los largos meses de invierno y platicábamos y reíamos y escuchábamos cuentos. Pasábamos mucho tiempo planeando la fiesta del día siguiente, para la cual nos habíamos estado preparando toda la semana. Como éramos una familia católica, todos íbamos a confesarnos y después nos dedicábamos a decorar el árbol. La noche terminaba con una pequeña copa del maravilloso zabaglione de mamá. ¡No importaba que tuviera un poco de vino; la Navidad sólo llegaba una vez al año!.

Estoy seguro de que sucede con todos los niños, pero no era casi imposible dormir en la Nochebuena. Mi mente divagaba. No pensaba en las golosinas, sino que me preocupaba seriamente la posibilidad de que el ángel de la Navidad no llegara a mi casa o que se le acabaran los regalos. Me emocionaba mucho la posibilidad de que Santa Claus olvidara que éramos italianos y de cualquier modo nos visitara sin darse cuenta de que el Ángel ya me había visitado. ¡Así recibiría el doble de todo!¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos?

Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regalos del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos. Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos.

Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca de durazno.Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí.

- Ah, lo sabía – dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.

Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con furia.

- Ni quería esos regalos tan tontos – exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad.

Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer voluminosa y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueos de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.

Después de un rato, mi madre dijo, como si estuviera hablando con ella misma:- Felice no es malo. Sólo se porta mal de vez en cuando. El Ángel de la Navidad lo sabe. Felice sería un niño bueno si hubiera querido, pero este año prefirió ser malo. No le quedó alternativa al Ángel. Tal vez el próximo año decida portarse mejor. Pero, por el momento, todos debemos ser felices de nuevo.

De inmediato todos vaciaron el contenido de sus zapatos y medias en mi regazo.- Ten – me dijeron -, toma esto.En poco tiempo otra vez la casa estaba llena de alegría, sonrisas y conversación. Recibí más de lo que cabía en mis zapatos y medias.

Mamá y papá habían ido a misa temprano, como de costumbre. Juntaron las castañas y empezaron a hervirlas durante muchas horas en una maravillosa agua llena de especias y había otra olla hirviendo entre las salsa. Los más delicados olores surgieron del horno como mágicas pociones.

Todo estaba preparado para nuestra milagrosa cena de Navidad.Nos alistamos para ir a la iglesia. Como era su costumbre, mamá nos revisó, uno por uno; ajustaba un cuello aquí, jalaba el cabello por allá, una caricia suave para cada uno... Yo fui el último. Mamá fijó sus enormes ojos castaños en los míos.

- Felice – me dijo -, ¿entiendes por qué el Ángel de la Navidad no pudo dejarte regalos?- Sí – respondí.- El Ángel nos recuerda que siempre tendremos lo que merecemos. No podemos evadirlo. Algunas veces resulta difícil entenderlo y nos duele y lloramos. Pero nos enseña lo que está bien hecho y lo que está mal y, así, cada año seremos mejores.

No estoy muy seguro de haber entendido en aquellos momentos lo que mamá quiso decirme. Sólo estaba seguro de que yo era amado; que me habían perdonado por cualquier cosa que hubiese hecho y que siempre me darían otra oportunidad.

Jamás he olvidado aquella Navidad tan lejana. Desde entonces, la vida no siempre ha sido justa ni tampoco me ha ofrecido lo que creí merecer, ni se me ha recompensado por portarme bien. A lo largo de los años he llegado a comprender que he sido egoísta, malcriado, imprudente y quizá, en ocasiones, hasta cruel... pero nunca olvidé que cuando hay perdón, cuando las cosas se comparten, cuando se da otra oportunidad y amor sin límite, el Ángel de la Navidad siempre está presente y siempre es Navidad

La letra pequeña

Todo seguía según lo previsto en la víspera de Halloween. Inexplicablemente, había sido elegida por la dudosa fortuna para organizar la fiesta otro año más. Y la calificaba de tal modo porque sospechaba de mis tres íntimas amigas de toda la vida. Cuatro veces seguidas eran demasiadas. No es que me importara demasiado prepararlo todo, pero sentía que se burlaban de mí a mis espaldas.

En esta ocasión, sería María la que pasaría una noche terroríficamente divertida.Las farolas no se demoraron en Pamplona. En la calle, los más pequeños, disfrazados de seres de pesadilla, disfrutaban con gran júbilo de la mágica noche de los difuntos. Iban de puerta en puerta con el tradicional “Truco o Trato” llenándose los enormes bolsones de caramelos, pastas y chocolatinas. En las viviendas, las habitaciones estaban decoradas con precisión para crear ambiente, donde no faltaba la parafernalia habitual encumbrada por las tarántulas colgantes del techo, las brujas estampadas en las paredes y las inquietantes calabazas incandescentes de tétrica estampa.

Mi madre y mi hermano habían salido con la vecina Clara y no volverían hasta entrada la madrugada, por lo que nada ni nadie podría estropear mi broma sublimemente perpetrada.Por fin llegaron las once en punto. El timbre, manipulado para tan especial momento, sonó como si fuese un lobo aullando a la luna enlutada que honraba con su presencia. Me cercioré de que todo estaba dispuesto y abrí la puerta.

Delante de mí, María, vestida de espantapájaros, azotaba a Elena y a su hermano Josefina con un ramal de paja, mientras éstas, de vampiresas, rechazaban sus vaivenes con la mano y le despojaban de su otro brazo prefabricado. Después de pedirles que terminaran con sus jueguecitos de críos, eché la llave y pasamos al salón de bienvenida.

Fue entonces cuando comencé a experimentar una sensación de cierta maldad en mí difícil de describir. Sus rostros, risueños y despreocupados, se tornaron serios y rígidos al verse sumergidos en una oscuridad espesa, débilmente atenuada con una docena de velas dispuestas en círculo sobre el mesón de caoba. Se miraron las unas a las otras como si no entendieran qué demonios significaba aquello, y Josefina, que solía ser la voz cantante del grupo, balbuceó:

–Da… Daniela, esto da miedo de verdad, amiga, te has lucido con la presentación, pero no se ve bien con poca luz, será mejor que…
–¿Estoy oyendo bien? –le interrumpí–. Un espantapájaros… ¿espantado? Descuida. La luz es la adecuada para esta magnífica velada.
-Pero, Naiara¿no vamos a salir de casa en casa como siempre o…?
–Que no, Elena, esta vez nos divertiremos con un juego… especial. El que quiera marcharse ya sabe donde está la salida. Una vez iniciada la sesión no es recomendable dejarla a medias –fingí enfadarme mientras negaba con el dedo índice.

Alejándome de las tres pobres asustadas, subí las escaleras y entré en mi dormitorio. Me encaminé al armario y busqué entre la multitud de libros el juego mesa durante unos instantes. Ya en mis manos, regresé al salón mientras las chicas observaban absortas el programa : "Entrevista con el vampiro del castillo embrujado". Entonces, aguándoles los minutos de relajación que se habían permitido, apagué el televisor y reclamé su atención entonando una carcajada malévola:-"Ouija".

El juego conocido por todos donde un grupo de personas procura comunicarse con el más allá. El funcionamiento es claro: alentar la aparición de entidades espirituales por medio de preguntas concretas. Como reglas a tener en cuenta, dos: nunca se debe provocar a la entidad ni abandonar si el espíritu en cuestión no lo considera oportuno.Los semblantes incrédulos de mis amigas no lograron articular gesto. Atenazadas, tal vez, por la influencia imperceptible del tablero místico invocador, se encontraban todas en una pose demoledora, con piernas y brazos entrecruzados sin pestañear lo más mínimo, atentos a cada uno de mis movimientos mientras preparaba la escena.

Situé la tabla en el centro del mesón, rodeada de las doces velas, y me senté en el sillón de terciopelo individual con reposabrazos para zurdos. Acto seguido, primero Josefina y justo después Elena y Daniela simultáneamente, se arrimaron para alcanzar a ver mejor.

–Comencemos. Necesitamos concentrarnos para evocar espíritus. Para ello, nos cogeremos de las manos, cerraremos los ojos e intentaremos dejar la mente en blanco.

Tras considerar que la primera fase de sugestión a la que estaba sometiéndoles era suficiente, proseguí:
–Bien. Ahora, coloraremos nuestros dedos sobre el indicador e iniciaremos el contacto.

El tablero era clásico. Las letras, divididas en dos grupos arqueados, estaban custodiadas desde las esquinas por seres y astros antropomorfos. Tampoco faltaba la numeración del uno al nueve y el “goodbye”.

Una de las velas se consumió por completo esculpiendo en sus cenizas una sugerente figura. Miré alternativamente a cada una y luego me cercioré de si estaban preparados. Tras esto, decidí dar comienzo la sesión:
–¿Hay alguien ahí? ¡Habla para que podamos escuchar! –exclamé con vehemencia para imprimir más veracidad silencio sepulcral.

Tanto era así que las palabras aún resonaban en mis tímpanos. Las llamas vibraron y Josefina soltó un chillido nervioso que asustó a las hermanas, ambas cariacontecidas.

El ambiente, cargado de una tensión casi palpable, resultaba asfixiante por la respiración contenida de las tres, pendientes de que la tablilla indicadora reaccionase. Aprovechando el estado de ensoñación en que estábamos inmersos, con movimiento sutil y calmado, desplacé a la testigo hasta la consiguiente respuesta: “S – I”Elena se llevó la mano a la boca y las otras dos parecieron tragar saliva, con los brazos tiesos sin despegarlos de la tablilla.

Mi leve sonrisa, que después recompuse por un gesto más acorde, mostraba la felicidad que seguro habían sentido ellos cuando hacían trampa en el sorteo de nombres, pero la mía era maquiavélica. Tal vez había descubierto un hobby; tal vez me gustaba infundir temor. Luchando por no revelar esa emoción cada vez más dominante, continué con la farsa:

–¿Eres un mensajero de Dios? ¿Un mensajero del Diablo?Con una desatada rapidez sorprendiéndome a mí misma, moví con habilidad hasta formar las palabras de ultratumba. El sonido al rasgar la madera macilenta era tan auténtico que me erizó el poco vello viviente en mi cara.

“S - O - Y - U - N - E - S - P - I - R - I - T - U - E - R - R - A - N - T – E”–¿Eres bondadoso? –inquirió Josefina de improviso de un salto, antes de que pudiera seguir con mi guión preestablecido.

En ese preciso momento, decidí avivar aún más la llama del miedo. Apesadumbrados por una oscuridad impregnada hasta los huesos, era la hora de los efectos paranormales. Actuando con la presteza del buen mago, accioné un botón bajo la mesa que removió la misma. El repiqueteo del testigo indicador sobre la ouija hizo que Josefina y Elena quitaran de inmediato sus dedos y separaran la mano de Daniela, que todavía mantenía posada a merced de una profunda sugestión. Aquello me excitaba. Me sentía poderosa y todavía quería más. Por primera vez en mucho tiempo, no sentía remordimientos con ejercer de siervo del mal.

La broma, la gran broma, estaba resultando tremendamente satisfactoria. Pero aún quedaba la traca final. La guinda estaba aún por llegar.
“N - U - N - C – A”

Enderecé las velas caídas e intenté calmar a las chicas, que dando palos de ciego, buscaban el interruptor como si fuese lo último en vida. Les dije que no podían abandonar, pero ellas hicieron caso omiso de mis advertencias.
–¡Vayámonos de aquí, es un espíritu maligno, es un demonio! –gritó Josefina desencajado y casi sin voz–Dani… Daniela, ¿dónde estás? ¡¿Dónde estás, Elena?! ¡Por Dios, dime algo…!

Aprovechando el desconcierto reinante e imposible de detener, aproveché para dar el toque maestro, a pesar de que me hubiera gustado alargar más el juego:
–Espíritu… ¡manifiéstate, manifiéstate!El chasquido seco del pomo de la puerta de entrada paralizó el caos.

Un chirrido infinito arañó la estancia, enmudeciéndonos. Bajo el dintel, la efímera silueta de una mujer apareció. Miraba con ojos tiernos a la nada; feliz, inocua. Probablemente, era lo más hermoso que había visto en mi vida. Josefina, Elena y Daniela permanecían estáticas, casi catatónicas. Sin lugar a dudas, la aparición estelar a cargo de la tienda de bromas Halloween’s Jokes estaba siendo ejecutada con maestría. Los rostros pétreos de mis amigas bien valían una foto para recordarles sus trampas. Corrí al dormitorio y saqué del segundo cajón del escritorio la cámara instantánea. Una vez comprobado el carrete, salí disparada directa a por la captura que serviría como seguro por si querían devolvérmela en un futuro. Cuando llegué no había nadie. Ni rastro del actor ni de los chicas. En ese momento maldije mi tardanza.

A la mañana siguiente, de camino al Instituto, recibí la llamada de Elena. Su voz sonaba lejana. Intenté pegar el oído al auricular pero resultó en vano. Miré la batería y observé que estaba completa. Seguí intentando, aunque no hubo manera de conseguir discernir algo claro, así que no tuve más remedio que desistir. Giré por la calle Monte Monjardín y luego atravesé el parque . Los barrenderos se empleaban a fondo para recoger toda la basura de la noche.Miré la hora. Iba bien de tiempo y decidí pasarme por la tienda para felicitar su gran labor; desde luego, se habían portado con la puesta en escena y el tablero trucado.

Al doblar la esquina, me extrañé al ver que la tienda, a estas horas, aún estaba cerrada. Poco después un mensaje llegaría al móvil. Lo leí incrédula y sin entender qué demonios significaba:

Gracias por prestar su servicio a Halloween’s Jokes. Las almas de sus víctimas pasarán reconocimiento antes de formar parte de la plantilla de entidades evocadas a través del tablero ouija, tal como usted, la firmante, estableció tras firmar el contrato. Sinceramente, Amaia Jimenez, directora de Halloween’s Jokes .

Aún alucinada con aquello, saqué de la cartera la copia del contrato. Leí rápidamente de arriba abajo, incluida la letra pequeña. Aquello debía tratarse de una broma. Otra de las bromas genuinas de la tienda. No podía haber vendido las almas de mis tres amigas por no leer… la letra pequeña.

Una noche de Halloween

En un pueblo de Francia en la noche de Halloween había un niño que se llamaba Sike
y se quedó en casa para dar caramelos.

Llamaron a la puerta, él abrió, lo que no sabía era lo que le iba a pasar después.
Un señor mayor con un cuchillo,preguntó:

- ¿hay alguien en casa?

El chico se asustó y el señor al verle la cara de asustado dedujo que no había nadie en casa e intentó matarlo. El niño se escondió en un armario, el señor cortó la luz para que no pudiera llamar a la policia.

E
l chico se intentó escapar por la ventana, pero al caer se partió las piernas y unos chicos llamaron a la ambulancia y se lo llevaron al hospital y lo tuvieron que operar, pero el cirujano era el señor , lo mató y vendió sus organos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

La verdad de la Navidad y el saco de ilusiones.

Las cuatro de la mañana en punto. El sueño estaba entrando por el más mínimo poro de mi piel, y penetraba lentamente hasta cerrar del todo mis párpados; resultado de la noche anterior a la que había acudido toda mi familia y algunos amigos.

Todavía me acuerdo de la noche en que estaba tirada en el sofá, medio dormida y con una manta bien calentita encima. Si mis padres lo supieran...Pero en ese momento estaban profundamente dormidos en su cama adornada con objetos de Navidad, como toda la casa. A mi me gustaba porque daba una ambiente cálido a mi hogar.

Pero, no os he contado la razón de mi presencia en el salón a esas horas de la mañana. Sólo tenía seis años, así que no me echéis la culpa.

Bien, pues todo empezó el jueves del mes pasado. Mi amiga Valeria y yo hablábamos sobre los juguetes que nos iba a traer Papá Noel o Santa Claus, como lo queráis llamar.

-Yo le voy a pedir la nueva Barbie que ha salido, es la mejor.- Valeria me enseñó ilusionada el catálogo.

-Pues yo... no lo sé -dije yo-Estaba pensando en la muñeca que habla, es interactiva.

En ese momento pasó por allí una niña de quinto, y se puso a escuchar nuestra conversación y a intervenir en ella:

-Chiquilladas, eso de "Papá Noel" NO EXISTE -explicó la niña. -Son los padres los encargados de eso, es una tontería.

Mi amiga y yo nos quedamos heladas y ni cuando sonó el timbre nos movimos. Sólo me despertó la idea de que teníamos matemáticas y que nuestra profesora superestricta se iba a enfadar que no veas. La profesora tenía pinta de ser del grupo del ejército, siempre llevaba ropa ajustada; con el entrecejo fruncido, junto con sus ojos pequeñitos, daba la sensación de que siempre estaba enfadada y llevando siempre una regla en la mano, todos huíamos de ella. Me llamó varias veces la atención, pero en su clase no estuve atenta a ninguna explicación de ella, ni de nigún otro de las asignaturas siguientes; sólo pensaba en lo que me había dicho aquella niña de quinto. Me prometí a mi misma que se lo preguntaría a mis padres nada más llegar a casa y me sacarían de la gran duda.

Todo el recorrido que hacía lo pasé pensando en mi pregunta y no me dí cuenta del paisaje desolador que tenía a mi alrededor y que solía pararme a pensar.Todo estaba lleno de fábricas y de humo, coches y personas con prisa que no tenían tiempo ni de mirarte. Pero en ese instante no me daba cuenta de lo que pasaba en mi entorno y estaba absorta en mis pensamientos. Habia llegado a casa.

-Papá, mamá una niña del cole me ha dicho una cosa que es mentira ¿verdad?-pregunté yo.

-¿Qué pasa cariño?-me cuestionaron mis padres.

-¿Santa Claus existe?-les pregunté.

Yo les conté mi dilema, y me contaron unas cuantas cosas que puse en duda. Sobre todo porque no puede haber en una conversación tres 'hum', un ¿eh?, y dos ¿como?. Por eso decidí esa noche que vería a Papá Noel en persona.

Tras la gran fiesta, allí estaba, como contaba al principio, tirada en el sofá medio dormida. Estaba pensando en cómo entraría a mi casa, pues no teníamos chimenea, la puerta estaba cerrada con llave y el balcón estaba en la habitación de mis padres; así que no creo que puediera entrar por ninguna parte. Mis dudas parecía que se estaban haciendo realidad, porque no aparecía por ninguna parte y me estaba empezando a impacientar bastante. Yo estaba a punto de caer rendida ante el sueño inoportuno para mí.

Cuando ya mis ojos no aguantaron más, escuché un ruido. No supe nunca de donde provenía, pero lo que ví después me confortó. Un señor mayor bastante regordete me miraba con unos ojos extraños. Caminó hacia mí, y al caminar, se le cambiaban los ojos de color: Verde, gris,azules...Me encataban.

Tenía una sonrisa aún mas extraña, porque era una sonrisilla pícara y que encajaba con su bonita cara bonachona; En la que colgaba una larga barba blanca y tenía una nariz muy pequeñita en la que unas claras pecas le alegraban su faz.

-¿No deberías estar ya dormida, pequeña?-me dijo aquel hombre.
¡Era él! Ahora sí que ya estaba segura. No podía ser otra persona.
-Co,co...¿cómo has entrado?-Pregunté insegura.-Todo estaba cerrado y no creo que tengas ninguna llave de mi casa.
-Por la puerta de tu corazón-me explicó.
-¿Cómo?¿Qué?-estaba confundida.-Muchas amigas mías me han dicho que no existes, pero ahora sé que no es verdad.
-Tú has creido en mí, por eso me has visto; ellas no creen en mí, por eso no me verán nunca, y serán sus padres los que tengan que suplir mi labor.

En esos momentos me di cuenta del gran saco que, en toda su estancia no había soltado. Suponía que ese era el gran saco de juguetes que todos sabían que llevaba.

-¡Me lo dejas ver, por favor!-supliqué yo.
-Todavía no está hecho-respondió él .
-¿Cómo que no está hecho?¿me lo dejas ver?-dije de nuevo.
-Está bien-accedió.

Abrió el saco y no esperaba encontrar nada de lo que ví. Solo encontré brazos desrmados, trozos de pieles ... En fin juguetes que todavía no estaban bien hechos. Yo no entendía nada.

-¿Que es esto?-pregunté.
-Todo esto son las ilusiones de los niños y niñas que creen en mí. Papá Noel.

Y desapareció, dejando detrás de si los juguetes que yo había pedido, y nieve blanca en las calles del barrio donde yo vivía, y en las calles de mi corazón.

RUANDRE

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Halloween y los niños que querían saber demasiado

Un día como hoy hace muchísimos años en una ciudad americana vivían dos hermanos muy inteligentes y perfectos a los que todo el mundo les admiraba por su sabiduría. Lo malo de estos niños era que lo querían saber todo y eso les podía traer problemas.

Era sábado, ocho de la mañana y David y Pablo, los dos hermanos, se despertaron muy ilusionados ya que esa noche era Halloween, incluso, despertaron a su padres antes de tiempo.
Desayunaron, se vistieron rápidamente, y sobre las nueve y media fueron a buscar a sus amigos para organizarlo todo para la noche.

Al encontrarse con sus amigos se pusieron manos a la obra, pusieron adornos por las calles, preperaron sus propios disfraces, compraron cestas para pedir caramelos... Todo estaba quedando perfecto.

Más tarde se fueron a comer, Pablo le pregunto a su hermano David:

-¿Cómo será el demonio?
-No lo sé.- respondió- A mi que me cuentas, igual ni existe.
-¡Sí existe!, y quiero saber como es.-Exclamó David.
-Mira hermanito, haz lo que quieras, esta noche es la más apropiada para invocar espíritus.
-Vale, sin problema esta noche lo invocaré.

Después de comer, a las cuatro y media de la tarde, salieron un rato a jugar a la calle y más tarde se prepararon para la gran noche.Todo estaba listo y se fueron a buscar a sus amigos.¡Que risas! todos estaban geniales con los disfraces.

Estuvieron varias horas pidiendo dulces por las casas.
Recogieron tantas, que no pudieron comerselas todas y guardaron el resto para el día siguiente.
Al llegar a casa pablo se acordó :

-Si tengo que invocar al demonio.

Y así fue, invocó a Satanás él solo en su habitación.

Dice la leyenda que fué tan horrible lo que vió que se tuvo que arrancar los ojos ya que no soportó lo que vió con ellos, además Pablo vaga por las calles quitando y buscando los ojos que le mismo se arrancó.

lunes, 9 de noviembre de 2009

¿Qué muro has derribado en tu vida?


Hoy día 9 de Noviembre se celebra en Berlín que hace 20 años, dos décadas, que se derribó uno de los muros más vergonzosos que se mantenían en el siglo XX en el mundo.
Ese muro representaba la separación de dos mundos, uno el occidental, el de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial como Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia que defendían el Capitalismo, el mismo que ahora mismo estamos viviendo con una crisis.
El otro mundo, el Comunista, dominado por la extinta URSS ( Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), que la formaban la actual Rusia y todas las repúblicas bálticas como Ucrania o Estonia, Letonia, etc.
Un muro es por definición de la R.A.E. , con los sinónimos de pared, o tapia, es una obra de albañilería que cierra o limita un espacio. Ese espacio en Berlín cerraba el paso de padres para ver a sus hijos diariamente, separaba hermanos, amigos, y, por supuesto amores.
Yo que he tenido la suerte de visitar esa ciudad europea, ya después de su demolición en 1989, tuve ocasión de hablar con un hombre ya septegenario que nos vio disfrutar de los paisajes de la localidad cercana de Postdam. Estábamos tomando un cerveza Sonia y yo cuando se puso muy amablemente a hablar con nosotros y, claro, el tema del muro y la Guerra Fría- un tema muy interesante para mi- salió. Él nos contó cómo su novia y él fueron separados de la noche a la mañana por una pared, más alta que el balcón de Romeo y Julieta, más difícil de superar que el odio de unas familias; y es que ese fue el problema, el odio entre los vencedores de la Segunda Guerra Mundial y su afán de dominar el mundo.
En este lado del muro, el lado occidental, nos decían, hasta el 9 de Noviembre de 1989, que defendíamos la libertad. Algo que no había en el otro lado del muro de Berlín.
Pero la libertad absoluta es imposible de alcanzar. Siempre hay un muro que nos encontramos de frente. Yo en mis "40 Principales" he tenido bastante muros que saltar y enfrentar; desde los paterno-filiales, que siempre existen, cuando debes aprender a argumentar y evitar que gane el "yo ordeno y mando", hasta los de la amistad, en que el compadreo, el liderazgo y la sumisión también imperan.
El muro que salté un año hace mucho tiempo fue a los 13-14 años cuando mis amigos y yo nos reuníamos en un parque cercano a nuestras casas, ya que eramos del mismo barrio. Un día sentados en un banco, comiendo pipas, como siempre hacíamos, Patxi nos planteó a Jose y a mi que él quería disfrutar más de "la noche". Yo ya sabía a qué se refería, y a mi en parte me atraía, de alguna manera, pero también tenía miedo. Estaba asustado porque era desconocido. Decidimos probar un fin de semana. Nos acercamos a unos bares de la parte más marchosa de la ciudad y me gustó la música, el baile y la compañía de mis amigos ( pero esa ya la tenía antes ).
Lo que no me gustó y todavía no me gusta de los bares es la falta de comunicación que provoca, y es que a mi no me gusta gritar ni a los malos alumnos. Pero lo que me hizo saltar "el muro de la amistad que no me conviene" fue "el ambiente".
Primero me ofrecían tabaco, y dije: ¡bah!! ¡un cigarro...no va a ninguna parte!
¡Qué asco! Pero Patxi me decía que eso les gustaba a las chicas y te hacía parecer mayor. Yo me dejé al principio, pero decidí "saltar el muro". Y tras unos meses y viendo cómo mi amigo quería introducirme en "algo más" ( ya sabeis ), yo decidí saltar y buscar mi libertad , y mi amigo Jose también, a quien ni la música y el baile le gustaban!
Ahora le veo por la calle a Patxi. No terminó los estudios de Formación Profesional, tuvo que ir a una clínica de desintoxicación y no consigue tener un trabajo estable debido a la crisis, ya que le exigen más cualificación ( títulos, cursos, etc ). Por lo menos, sé que está bien porque sus padres le apoyan y le han dejado su piso, pero lo veo y me siento orgulloso de mí mismo, porque tuve el valor de "saltar" un muro muy alto y difícil de saltar: enfrentarse a un amigo, al seguidismo, el hacer lo que hacen los demás porque si no te miran mal y te excluyen.
No lo dudes, salta. Piensa que siempre encontrarás gente como tú y que hay mucha gente en tu ciudad, en tu barrio, como tú y sólo tienes que tener un poco de paciencia y ser tú mismo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

El sueño en Halloween

Era el día de Hallowen y nos estábamos preparando el disfraz y todas las cosas para la noche, porque nos íbamos a dormir al colegio.

Cuando eran las ocho de la noche nos fuimos al colegio. Cuando llegamos, se apagaron todas las luces y empezó a sonar un ruido extraño, nosotras pensamos que era una broma de los chicos pero cuando encontramos un interruptor de la luz encendimos las luces y nos dimos cuenta de que no había nadie. Entonces buscamos por todo el colegio a la gente y como no encontramos a nadie pensábamos que nos habíamos equivocado de día, pero por si acaso miramos en nuestra clase que había un calendario.

Después, de mirar vimos que no nos habíamos equivocado de día, entonces dijimos todas a la vez:

-Que raro que no haya nadie-.

Subimos a la parte de arriba del colegio y tocamos una puerta para que abrieran, si había alguien pero no había nadie parecía que los habían secuestrado, cuando ya nos íbamos la puerta que habíamos tocado se abrió sola y se oyó un lamento de alguien como si estuviera muerto y también se estaba riendo de nosotras con una risa malvada.

Nosotras estábamos asustadas, pero entramos en la habitación, buscamos un interruptor pero no había, la habitación era húmeda y muy oscura. Pero nos acordamos que teníamos una cerilla y la encendimos, cuando la encendimos nos dimos un susto de muerte porque vimos que estaban todos allí ¡pero estaban muertos!

Nos fuimos corriendo de la habitación y salimos a la puerta por donde se entra al colegio.
Estábamos tan asustadas que gritamos, nos dirigimos al patio cubierto y cuando llegamos nos esperaban toda la gente que habíamos visto que estaba muerta, nos fuimos corriendo y nos escondimos en el baño, cuando salimos estaba toda la gente esperándonos, pero resulta que no estaba muerta había sido todo un sueño.

La Desaparición

El dia de Halloween o la noche de los muertos y las brujas,todos los preparartivos estaban dispuestos.Los bares estaban decorados,los jardines con sus terroríficas calabazas, y mi casa daba mucho,mucho miedo.

Me iba a disfrazar de bruja,pero decidí disfrazarme de una terrorífica calabaza,que es lo más original de la fiesta.

Quedé con mis amigas a las 5h. de la tarde para hacer "truco ó no trato",porque si no nos daban nada unos cuantos huevos aterrizarían en sus casas.

Sheila iba disfrazada de bruja,Andrea de muñeca de porcelana(a la que le giraba la cabeza),Goizeder de pantera rosa,Paniagua e Izaskun también iban disfrazadas.

Cuando eran aproximadamente las 10:30h. de la noche,teniendo nuestras cestas repletas de caramelos llegamos a la casa más temida del pueblo,llamamos a la puerta y dijimos: "truco ó trato",habia abierto la señora Eustaquia(una mujer uraña y gruñona),que no se relacionaba con nadie,pero estaba desesperada y pedía nuestra ayuda.Nos hizo pasar y nos explicó que su hijo había desaparecido.Nos dijo que se había disfrazado de Frankestein y que se había ido ha pedir caramelos a las 4h. de la tarde.Le prometimos encontrarlo.

Buscamos por todas partes: jardines,parques e incluso quitamos máscaras a niños,para saber si era él.

Conociamos a su hijo del colegio,tenía dos años menos que nosotras.Era muy diferente a su madre:generoso,amable y sonriente.

Al final apareció,en una empinada cuesta de la que le ayudamos a bajar,pues no podía el solo.Lo llevamos a su madre,que no nos dió más que un simple gracias(pues era y es muy uraña).

Nuestro Halloween terminó con nuestra tripa empachada de caramelos.

FIN